Olas de calor: un fenómeno cada vez más común

Las olas de calor se han convertido en un tema del que cada vez se habla más en todo el mundo. Estos eventos meteorológicos extremos están ganando fama. En los últimos años, las olas de calor han dejado una huella indeleble en la sociedad, afectando a millones de personas y generando una creciente preocupación a nivel global.

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Foto de internet

Por Elí Flores

Las olas de calor se caracterizan por temperaturas inusualmente altas durante un periodo prolongado de tiempo. Esta combinación de calor intenso y larga duración puede tener efectos devastadores en la salud humana, así como en los ecosistemas y la economía. Si bien las olas de calor han existido desde siempre, en la actualidad su frecuencia y magnitud han aumentado de manera significativa.

Foto tomada de internet

El intenso calor se apoderó de gran parte del hemisferio norte durante el invierno de 2023, cuando se registraron récords diarios de temperatura, señala la Organización Meteorológica Mundial (OMM)

Una de las principales razones por las que las olas de calor son tan comentadas hoy en día es el cambio climático. Esto fue confirmado recientemente por el asesor principal de calor de la OMM, John Nairn, quien en julio de 2023 señaló que las condiciones abrasadoras son consecuencia del cambio climático. Además, el especialista advirtió que las temperaturas extremas van a aumentar en frecuencia, duración e intensidad.

La actividad humana, como la quema de combustibles fósiles y la deforestación ha provocado un incremento en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Esto ha llevado a un calentamiento global, lo que a su vez ha disparado la frecuencia e intensidad de las olas de calor.

Además, las áreas urbanas con su gran cantidad de edificios, asfalto y falta de vegetación, tienden a retener el calor y crear microclimas más calurosos. Esto significa que las ciudades son especialmente vulnerables a las olas de calor, lo que ha llevado a un mayor impacto y atención mediática.

Según advirtió en 2022 Petteri Taalas, secretario general de la OMM, las olas de calor y otras tendencias negativas en el clima serán cada vez más frecuentes y continuarán al menos hasta 2060.

Otro factor a resaltar es el efecto de las olas de calor en la salud. Las altas temperaturas pueden causar estrés al desarrollar jornadas laborales, agotamiento, golpes de calor e incluso la muerte, especialmente en los grupos más vulnerables como los niños, los ancianos y las personas con enfermedades crónicas. La divulgación de estos riesgos ha impulsado la preocupación social y ha llevado a una mayor cobertura mediática de las olas de calor.

En respuesta a esta problemática, los gobiernos y las organizaciones internacionales han intensificado sus esfuerzos para combatir este fenómeno. Se han implementado medidas de adaptación y mitigación, como la promoción de sistemas de alerta temprana, el aumento de la conciencia pública sobre el cambio climático y la promoción de prácticas sostenibles. 

“Todavía tenemos tiempo para asegurar un futuro seguro y saludable, pero necesitamos urgentemente dejar de quemar combustibles fósiles e invertir en disminuir la vulnerabilidad. Si no lo hacemos, decenas de miles de personas seguirán muriendo cada año por causas relacionadas con el calor” menciona Friederike Otto, profesora titular de ciencias del clima en el Instituto Grantham para el Cambio Climático y el Medio Ambiente en el Imperial College de Londres.

Para reducir las olas de calor extremas en nuestra vida diaria, se pueden tomar distintas medidas, tanto a nivel individual como grupal.

Acciones individuales:

  • Beber suficiente agua para mantenerse hidratado.
  • Evitar salir a la calle durante las horas más calurosas del día.
  • Usar ropa ligera y de colores claros.
  • Utilizar sombreros y gafas de sol para protegerse del sol.
  • Refrescarse con duchas o baños de agua fresca.

Acciones grupales:

  • Plantar árboles y crear espacios verdes para reducir el efecto de isla de calor urbano.
  • Instalar techos ecológicos y techos fríos para reducir la temperatura en los edificios.
  • Crear centros de enfriamiento para que las personas puedan refrescarse durante los días de calor extremo.
  • Promover la educación y concienciación sobre los riesgos del calor extremo y las medidas preventivas.