Los cambios educativos tras la crisis sanitaria de la COVID-19 han puesto al descubierto los desafíos para digitalizar la educación rural salvadoreña a un futuro inevitable que acelera la innovación educativa a escala mundial. Los retos y las exigencias de la transformación digital han determinado las grandes limitaciones de niñez y adolescencia, y cuerpo docente ante el uso de la tecnología.

La infraestructura del Centro Escolar Cantón San Antonio Grande cuenta con tres aulas y una cancha de tierra, que es ocupada en los recreos. Anualmente, reciben un presupuesto de parte del Mined para la papelería, los refrigerios y la ordenanza. Tras la tardanza de la entrega del bono escolar, dificulta que el recinto cuente con los materiales pertinentes, pues en los cantones no hay librerías para que los niños accedan a los recursos pertinentes para desarrollar las actividades de clase. Foto de Emely Navarro.

Por: Melissa Campos, Raquel Juarez, Andrea Rodriguez, Diana López. Editora: Diandra Mejía 

Las escuelas rurales son el espacio de aprendizaje donde se educa la mitad de la niñez y adolescencia salvadoreña. De las 5,147 escuelas registradas en el país, el 75% se encuentran en la zona rural y sólo un 25% en la zona urbana, según los datos del Observatorio de Centros Educativos Públicos y Privados del Ministerio de Educación (MINED), publicado en 2018. De acuerdo a los datos se tiene grandes desafíos, pocos recursos y docentes que demandan urgentemente fortalecer su formación, dotar a estos centros escolares constituye una estrategia de mayor impacto.

Marta Ramos Garzarán, especialista en Educación de la Universidad de Zaragoza en su análisis: “El Nuevo Espacio Rural en El Salvador”, menciona que hay una deuda con la educación rural, pero expresa que antes de replantear cómo saldar esa deuda hay que pensar dicho concepto y todo lo que conlleva.

“La mayoría de las geografías del mundo se han visto alteradas por la globalización de la economía , la cultura y, ahora, la pandemia. Esta situación ha producido cambios en los distintos órdenes de la vida social. económica, educativa y cultural de gran parte del mundo rural, en las relaciones de los habitantes con otros agentes, el Estado y con actitudes frente a lo tecnológico y la información”, expresa Garzarán.

“En Latinoamérica y en especial en El Salvador hay una deuda social con la educación rural que debe pasar por reconocer y respetar la diversidad cultural de los distintos contextos sociales, de modo que, no puede
verse solventada hasta que no se establezcan planes de desarrollo integral, en los que los espacios sociales rurales sean potenciados mediante estrategias que contemplen las particularidades sociales, económicas, culturales y educativas de cada zona geográfica”, señala la especialista

Además, enfatiza que esta nueva manera de repensar la educación tiene que abordar o afrontar la compleja trama que articula la realidad rural y que “debe de sustentarse en una respuesta integral, que permita responder a las transformaciones recientes que impuso la pandemia y el proceso de globalización”.

Esa realidad mostrada por Garzarán se valida con los datos de la de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (DIGESTYC) de 2019, en donde se estima que el 11.8% de la población de diez años y más no sabe leer ni escribir y la escolaridad promedio del mismo grupo poblacional apenas alcanza seis años. La encuesta también refleja que entre 2014 y 2017 hubo un incremento en la deserción escolar del 14%, lo cual preocupó a las autoridades educativas.

Marta Navarro, oficial de Unicef conversa en una entrevista por Facebook Live con Carlos Rodríguez, coordinador del Instituto de Formación Docente del Ministerio de Educación (INFOD). Ambos especialistas mencionan que todas estas carencias, que luego se reflejan con más ahínco en la pandemia, lleva a plantear una nueva estrategia educativa que permita que los niños tengan acceso a la educación.

“La emergencia sanitaria implicó dedicarse de inmediato a la formación de docentes en el uso de plataformas digitales, el diseño de aulas virtuales y la creación de materiales adecuados para ser utilizados en dichas aulas”, enfatiza Rodríguez en el conversatorio por la red social.

Para los estudiantes sin conectividad digital se han distribuido 250 mil guías impresas «para acompañar pedagógicamente esta estrategia de guías nos pareció importante activar la televisión educativa y  lanzamos la franja como una plataforma que complementa todo el esfuerzo de continuidad que se ha estado haciendo», añade el coordinador de INFOD.

Además, Rodríguez hace hincapié que el reto es grande y que debe seguirse trabajando para que todos los centros educativos del país tengan acceso a las nuevas tecnologías de la información. Según los datos del último Observatorio del Ministerio de Educación 2018 un 24.03 % de docentes a escala nacional recibieron capacitación en Alfabetización digital y la media por departamento alcanzó el 16%. Para dicho observatorio se trabajó en 5,164 centros escolares.

Datos del porcentaje de docentes que recibieron capacitación digital por departamentos.
Datos Mined. Gráfico Elaboración propia.

Con respecto a los cursos tanto en el área rural como en el Area Metropolitana, se capacitó en uso de Software, redes, procesadores de texto, creación de wikis, creación de blogs, y web, uso del aula virtual , Office, uso de aplicaciones educativas y uso de herramientas utilitarias como winzip y winrar.

Gráfico elaboración propia con base a datos del Observatorio MINED 2018.

En cuanto al equipo tecnológico que se posee para poder enfrentar todos los cambios venideros, según datos del último Censo del 2018, el 85.30% de los centros escolares poseen computadoras, de estos el 50.20 tiene equipo portátil, el 37.57 de escritorio, el 8.07% computadoras OLPC y el 2.21 computadoras multiseat. La brecha se marca porque de ese total que tiene equipo el 34.53 posee acceso a Internet y solamente el 8.17 tiene página Web.

Gráfico elaboración propia. Datos por departamento.Observatorio MINED 2018.
Datos por departamento. Gráfico elaboración propia, Observatorio MINED 2018.
Datos por departamento. Gráfico elaboración propia, Observatorio MINED 2018.

Desafíos en El Salvador y la región

El informe de Covid-19 de la CEPAL-UNESCO en Latinoamérica ratifica la necesidad de mantener la continuidad de los aprendizajes, que tienen muchos desafíos mediante diferentes alternativas y soluciones en relación con los calendarios escolares y las formas de implementación del currículo, por medios no presenciales y con diversas formas de adaptación, priorización y ajuste.

Este documento enfatiza que para realizar cambios se “necesita tomar en cuenta las características de las currículas nacionales o subnacionales, los recursos y capacidades del país para generar procesos de educación a distancia, los niveles de segregación y desigualdad educativa del país y el tiempo transcurrido del año escolar”.

Según la Horacio Marinelli, especialista senior en educación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de Panamá y citado en el informe, “la mayoría de los países en Centroamérica cuentan con recursos y plataformas digitales para la conexión remota, pero estos han sido reforzados a una velocidad sin precedentes por los Ministerios de Educación con recursos en línea y la implementación de programación en televisión abierta o radio. No obstante, pocos países de la región cuentan con estrategias nacionales de educación por medios digitales con un modelo que aproveche las tecnologías de información” .

Sabine Rieble-Aubourg, autor del libro “Hablemos de Política Educativa”, menciona que hay que analizar que hay un acceso desigual a conexiones de Internet, que se traduce en una distribución desigual de los recursos y las estrategias, que afecta principalmente a sectores de menores ingresos o mayor vulnerabilidad. “Esta situación exige, por un lado, priorizar los esfuerzos dirigidos a mantener el contacto y la continuidad educativa de aquellas poblaciones que tienen mayores dificultades de conexión y se encuentran en condiciones sociales y económicas más desfavorables para mantener procesos educativos en el hogar y, por otro lado, proyectar procesos de recuperación y continuidad educativa para el momento de reapertura de las escuelas, que consideren las diferencias y las desigualdades que se profundizarán en este período”, puntualizó.

Ante la situación , Marta Ramos Garzarán, en su estudio sobre el país, propone que “la adaptación de la currícula y la flexibilización de los programas debería ir dirigida al logro de aprendizajes significativos y funcionales para la comunidad rural, donde se inserten programas educativos en sus contextos y que promuevan el desarrollo de los mismos, un diseño curricular contextualizado de carácter participativo que contribuya de forma simultánea al cambio social”.

La Ley General de Educación de El Salvador, en su Art. 12, puntualiza que el Ministerio de Educación establecerá esa normas y mecanismos necesarios para que el sistema educativo coordine y armonice sus modalidades y niveles, así mismo normará lo pertinente para asegurar la calidad, eficiencia y cobertura de la educación, además de coordinar el proceso permanente de planificación educativa. Para estos especialistas ese propósito no debe desorientarse, debido a que se busca garantizar la educación para la población rural asegurando cobertura, permanencia y pertinencia.


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