El estudio revela tres grandes problemas de la teleeducación implementada ante la crisis sanitaria COVID-19: uno, desarrollar la virtualidad con lógica de presencialidad; dos, la brecha digital manifestada en toda su realidad, un impedimento en las clases a distancia; y tres, la salud mental y las tareas del hogar son otras barreras que impiden el óptimo rendimiento en sesiones virtuales

La investigación , de carácter exploratoria, es un esfuerzo pedagógico de la Escuela de Ciencias de la Comunicación (ECC) para aprovechar una ventana de oportunidad a la teleeducación en las materias teóricas y pragmáticas del Plan de Estudios 2018

Datos fríos de la investigación de la Escuela de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Dr. José Matías Delgado sobre la experiencia de la modalidad virtual ante la crisis sanitaria del COVID-19:

  • El 66.7% de la población de ciencias de la comunicación valora las clases virtuales ante la crisis sanitaria del coronavirus, pero 4 de 8 universitarios sienten que esta modalidad afecta su rendimiento académico.
  • El 58% manifiesta que quisiera seguir su carrera universitaria en un formato semipresencial, pero con flexibilidad para un sector del 34% que estudia y trabaja.
  • En acceso a recursos tecnológicos, el 26% del público estudiantil recibe sus clases y desarrolla sus tareas desde teléfonos inteligentes; mientras que el 72% usa laptop y/o computadora de escritorio
  • El 62% sostiene que los contenidos de los profesores son útiles y que emplean plataformas externas a las institucionales para impartir sus cátedras; por lo tanto, debe reconsiderarse si las herramientas internas se adaptan a las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, pues manifiestan una inconformidad con el precio-calidad de los otros servicios de la Universidad.

Por Kevin Salazar Recinos, con base en la investigación hecha por Erika Pérez Funes, coordinadora de Investigación de la ECC

A partir del 11 de marzo de 2020, la Escuela de Ciencias de la Comunicación (ECC), al igual que toda la Matías Delgado, se sumó a la educación a distancia e imparte todas sus clases por medio de la teeleduación. Si bien es un cambio abrupto, es una oportunidad de mejora para retomar la idea principal que sustenta el Plan de Estudios 2018: fortalecer la sinergia de los profesores para conformar equipos pedagógicos para retomar una planificación de clase que seleccione lo mejor de las prácticas de la presencialidad y virtual para apaciguar las amenazas que han implicado esta vuelta de tuerca ante la crisis sanitaria provocada por el COVID-19.

Este nuevo escenario educativo permite hacer tres preguntas claves sobre la modalidad virtual: ¿está preparada la educación salvadoreña para asumir los retos de la transformación digital?. ¿qué experiencias deja la modalidad a distancia en los estudiantes de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación? y ¿a qué le debemos apostar en las aulas virtuales para que los jóvenes universitarios sean los verdaderos constructores y protagonistas de su formación en materias teóricas y pragmáticas? Estas interrogantes se irán contestando en este texto reflexivo-académico.

La Coordinación de Investigación de la Escuela de Ciencias de la Comunicación propuso el Estudio exploratorio de la experiencia de la modalidad virtual adoptada por la ECC ante el COVID-19con tres intenciones claves: uno, metodología enfocada en la teleeducación; dos, brecha digital; y tres, salud mental ante las medidas de emergencia que impulsa el Gobierno de El Salvador para combatir el SARS-CoV-2. La recolección de datos se efectúo entre el 17 y 19 de abril, con 355 participantes de primer hasta décimo ciclo de la carrera.

Esta vez, Tu Espacio presenta los datos cuantitativos y cualitativos bajo la mirada teórica de Keegan, de la Fundación de la Educación a distancia (1990) para plantear una modalidad semipresencial a mediano y largo plazo, crear actividades asincrónicas y sincrónicas con miras a crear proyectos de intervención profesional y darle el protagonismo total al estudiante. Todo esto bajo dos líneas de pensamiento: uno, la independencia en la teleeducación; y dos, la comunicación interactiva en los mecanismos tecnológicos para una efectiva mediación pedagógica.

La nueva realidad de la ECC con la teleeducación

Desde hace diez años, la Escuela de Ciencias de la Comunicación (ECC) incursionó en la lógica virtual, pero como un instrumento de educación presencial. Muchos cursos y clases fueron trabajados en la modalidad online, pero como parte del programa oficial aprobado por el Ministerio de Educación para el Plan Estudio 2012 de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación, con el Acuerdo Ejecutivo No 15-02772.

Los primeros intentos de incorporar las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC) a las cátedras se deben al programa “Herramientas 2.0&+”, que ejecuta la Dirección de Educación Virtual (DEV) de la Universidad Dr. José Matías Delgado (UJMD). Dicho proyecto “fue presentado al Mtro. Ricardo Chacón, director de la Escuela de Ciencias de la Comunicación, y a su equipo docente para desarrollar talleres de inducción virtual” (Rodríguez, 2012). Además, se le solicitó a la Escuela presentar las asignaturas del reciente Plan de Estudios aprobado para que incorporaran las herramientas 2.0 a sus clases para el ciclo 1-2012, respetando el modelo educativo institucional: humanista-constructivista.

Para lo anterior, se llevó a cabo las siguientes estrategias:

  1. Desarrollo de las competencias en el procesamiento de información en los docentes y estudiantes.
  2. Incorporación efectiva de las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (NTIC) a la docencia y a la investigación.
  3. Promoción de la educación virtual, abierta y a distancia en sus diferentes combinaciones.
  4. Fomentos de los procesos de innovación pedagógica y curricular.  

La inducción hecha por la DEV involucró: publicaciones en línea de trabajos en las aplicaciones Issues y Calameo; trabajos colaborativos en la red social Facebook; representación visual con nubes de etiqueta con Wordle; y la creación de videos y slideshows con Superflix studios. Con el paso del tiempo, se han ido incorporando otras herramientas hasta llegar a montar la plataforma “Aulas virtuales UJMD”, en Chamilo.

Ahora, la emergencia sanitaria ocasionada por el COVID-19 volcó a la Escuela de Ciencias de la Comunicación (ECC), de la Universidad Dr. José Matías Delgado (UJMD) a zambullirse en la modalidad online para generar nuevas estrategias de aprendizaje y continuar con el desarrollo de las clases virtuales. Si bien la Escuela implementa herramientas tecnológicas en sus clases presenciales durante los últimos diez años, fue hasta esta crisis que se optó por la modalidad virtual, situación que requirió una respuesta inmediata sobre conocimiento y uso de plataformas como Google Classroom, Meet, Conscius (plataforma institucional) y redes sociales como Facebook, Instagram o YouTube. Con estas herramientas, el ciclo 1-2020 requirió que las planificaciones didácticas tuviesen un giro de 180 grados.

Gracias a esta preparación experimental, el 66.7% de la población estudiantil está de acuerdo con la metodología docente, y un 62% considera que el contenido temático es útil para complementar los temas restantes del semestre. Sin embargo, los jóvenes universitarios afirman que la modalidad virtual es una desventaja para las materias pragmáticas, pues el 71% de ellos se sienten amenazados en su progreso académico ante la falta de recursos tecnológicos, económicos y emocionales.

Esta realidad permite tener un panorama claro de los nuevos hechos educativos que han venido para quedarse en la Escuela:

  1. Replanteamiento de la educación presencial
  2. Aportes de la educación a distancia en lo presencial
  3. El papel de la tecnología: que Meet y Zoom no deben utilizarse para lógicas presenciales, sino para crear significados y aplicaciones de los conocimientos a resolver problemas concretos de comunicación
  4. La necesidad de renovar y actualizar la carrera

¿Por qué debe empoderarse el estudiante de la ECC en las clases a distancia?

La autonomía del estudiante depende de la independencia de aprendizaje y las condiciones, sobre todo las tecnológicas para que los jóvenes sean protagonistas de su formación universitarias. En Educación a distancia, al no contar con un profesor al frente, el estudiante de pregrado debe aceptar una mayor responsabilidad en el aprendizaje del programa, debido a que el docente se vuelve un mediador del proceso. Un hecho investigativo notable es que el 66% de la población de la ECC se dedica exclusivamente a los estudios, pero hace hincapié que los factores emocionales, económicos, familiares y de conectividad afectan su desarrollo académico en las asignaturas teóricas y prácticas de comunicación.

Otro hecho, los estudiantes tienen una aceptación fuerte por las videollamadas por Meet, Zoom u otra aplicación que les permita conectarse con el profesor, pero hay que entender que, en el mundo de la educación a distancia, estas herramientas de comunicación no deben ocuparse con lógica presencial, donde el profesor es quien imparte la clase y los estudiantes tienen los micrófonos apagados y sólo los encienden para contestar: «sí, licenciado, entendí». Estas plataformas deben dar una vuelta de tuerca para que las discusiones guiadas, las revisiones de proyectos y el trabajo colaborativo le den al estudiante el rol primario en el aula virtual. Si los docentes y los estudiantes no entienden esto a cabalidad, nos pueden llevar a cometer errores garrafales en la modalidad online.

Ante estos dos hechos, el 58% de la población de la ECC prefiere cursar su carrera en modalidad semipresencial, pues los jóvenes están pidiendo una atención personalizada y que el docente los escuche activamente, debido a que la empatía es clave para generar aprendizaje significativo. También, el 26% del público estudiantil recibe sus clases y desarrolla sus tareas desde teléfonos inteligentes; mientras que el 72% usa laptop y/o computadora de escritorio. Hay que prestarles atención a estos datos, porque no todos están en las condiciones tecnológicas igualitarias para realizar las asignaciones prácticas que exige una asignatura por objetivos. Es evidente que la brecha digital se manifiesta en todo su esplendor en esta nueva realidad educativa.

Óscar Picardo, director de investigación de la Universidad José Matías Delgado (UJMD), define la brecha digital como “la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países…) que utilizan las nuevas tecnologías de la información como una parte rutinaria de sus vidas cotidianas y aquellos que no tienen accesos a las mismas, o que, aunque las tengan, no saben cómo utilizarlas”, es decir, que la brecha digital se puede definir en términos de desigualdad de posibilidades que existen para acceder al conocimiento y la educación a través de las nuevas tecnologías de la información. Otro aspecto clave sobre la brecha digital, es que esta no es exclusiva de un carácter tecnológico, también responde a los factores socioeconómicos y, en particular, a la limitada y falta de estructura de las telecomunicaciones e informática.

Tras los efectos del COVID-19 en Educación, ¿qué debemos aprovechar para responder a las necesidades educativas de la ECC?

La teleeducación es un detonante positivo en la Escuela de Ciencias de la Comunicación (ECC), de la Matías Delgado. Ha permitido entender que muchas de las asignaturas, aunque formalmente son de discusión, de intercambio de opiniones y reflexiones dirigidas por los docentes, ahora los estudiantes retoman su protagonismo en acciones claves como diseño de estrategias de comunicación, campañas, investigaciones contextualizadas, productos de mercados enfocados en marketing digital, entre otros. Además, que la tecnología viene a complementar las competencias profesionales de los estudiantes, apegándose a la realidad salvadoreña.

¿Cuáles son los puntos de partida para la continuidad de la formación universitaria en la ECC para el nuevo ciclo académico?

  1. Plantear la modalidad semipresencial a mediano y largo plazo, tomando lo mejor de lo presencial y lo no presencial.
  2. Seleccionar una opción de secuencia pedagógica a desarrollar en semipresencialidad. En este caso, se empleará el aula invertida como primer punto de partida para impartir clases.
  3. Usar las tecnologías de la información y de la comunicación en la planificación de los planes de estudios vigentes Así se definirá las actividades sincrónicas y asincrónicas para cumplir con los aprendizajes esperados. Montando equipos de innovación educativa
  4. El estudiante será el nuevo protagonista de su aprendizaje, el docente, en la modalidad de aula invertida, es un mediador del proceso de enseñanza en segundo plano.

Ficha de participantes de la investigación 

Director: Ricardo Chacón Andrade

Coordinadora de Investigación: Erika Pérez Funes

Recolección y sistematización de información en Ciencias de la Comunicación: Erika Funes, José Mauricio Rivera, Ricardo Hernández, Ludwing Contreras y Luis David Amaya. Diseño gráfico: Paola Villeda.

Equipo editorial: Editor-jefe de Tu Espacio: Kevin Salazar Recinos. Editor de apoyo: Ricardo Chacón Andrade. Diseño gráfico para web: Andrea García Juárez.

Muestra: 355 estudiantes. Título de la investigaciónExperiencia de la modalidad virtual en la Escuela Ciencias de la Comunicación ante la crisis sanitaria provocada por el COVID-19.


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