La institución llama a la ciudadanía, instituciones, empresas y medios de comunicación a sumar esfuerzos para cambiar las reglas del juego para reclamar que la niñez del mundo tenga los mismos derechos

Por Tu Espacio/ Agencias

«Esto no es un juego de niños». Este es el mensaje publicitario más contundente que UNICEF revela en su campaña social. ¿Cuál es su propósito? Dar un acto de generosidad sobre aquella niñez y adolescencia que enfrenta, día a día, los fenómenos de la violencia, migración, guerra y el hambre. La planificación estratégica de la acción publicitaria gira en tres ejes claves: educación, salud y protección.

La campaña con piezas para televisión (10, 20 y 60 segundos), mupis digitales, radio y prensa en papel. En cuanto a su contenido digital, se busca un contenido orgánico y paid audiovisual y gráfico para todos los canales de social media de UNICEF Comité Español. Todo ello acompañado de una campaña SEM y formatos de alcance para compra programática, campaña de email marketing y F2F (Face to Face) y telemarketing integrado al storytelling de la campaña.

“Cuando éramos niños y jugábamos al escondite, utilizábamos esa frase: ‘Por mí y por todos mis compañeros’, que representaba un acto de generosidad con nuestros amigos. Ese mismo espíritu es el que rige la misión de UNICEF: dar solución a los problemas de la infancia para ofrecerle una vida mejor, explica Javier Martos, director ejecutivo de UNICEF Comité Español.

En la actualidad, hay 16 millones de niños sufren desnutrición aguda grave, y 15 mil niños mueren cada día antes de cumplir 5 años por causas que se pueden prevenir con medidas muy sencillas como vacunas, agua potable o una alimentación adecuada.

Un total de 58 millones de menores en edad escolar primaria no pueden ir a la escuela y, de los que van, 250 millones salen sin conocimientos básicos en matemáticas y lectura. La mitad de los niños refugiados no va a la escuela.

Además, en el mundo, más de 28 millones de niños se han visto obligados a huir a causa de la violencia; 73 millones trabajan cada día en las condiciones más extremas, y 650 millones menores de 16 años carecen de certificado de nacimiento.

“No es una quimera pensar que se puede acabar con las realidades injustas que lastran la vida de los niños. Dejemos a un lado la impotencia y demos un paso eficaz para cambiar las reglas de un juego que no es de niños pero que es a ellos a quienes más afecta. Sabemos que tendremos un gran apoyo por parte de la sociedad, como siempre lo tenemos”, enfatiza el representante de UNICEF Comité Español.