• En campaña electoral 2018, Arena recurre al nacionalismo como bastión político; mientras el FMLN utiliza el ideario democrático-revolucionario como bandera de logros institucionales y partidarios
  • Los dos discursos políticos-ideológicos son muestras claras de los dos polos hegemónicos latentes en la sociedad salvadoreña
Los políticos salvadoreños pidieron a la ciudadanía ejercer el voto ante los constantes llamamientos del voto nulo para castigar a la clase política. Foto tomada de los partidos

Por: Krissia Menjívar

El Salvador tuvo una maratón electoral 2018. Los partidos mayoritarios, Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), se enfrentaron nuevamente, pero en el escenario diversos sectores pidieron a la ciudadanía ejercer el voto nulo. Los candidatos, que ahora conforman la nueva Asamblea Legislativa y los 222 gobiernos locales en el período 2018-2020, bombardearon con sus discursos ideológicos a través de sus soportes de comunicación off line (fuera de la línea o red) y on line (dentro de la línea o red) para persuadir en el voto ciudadano.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) publicó este video infrmativo para que la ciudadanía comprendiera cómo validar su voto en papeleta de diputados.

Durante la campaña electoral, los salvadoreños apreciaron el lenguaje visual callejero de los políticos. Los afiches que apoyaron a un candidato trataron de inspirar esperanza y optimismo; otros fueron causa de burlas. Esa composición gráfica, más allá de un simple logo, el nombre del futuro funcionario y cualquier distintivo partidario, tienen fuertes intenciones ideológicas.

Los ciudadanos vieron, escucharon y leyeron fuertes mensajes políticos, bajo los lemas “podemos ser más”, de Arena; y “hacemos más por la gente”, por parte del FMLN. ¿Qué se debe interpretar de este esfuerzo propagandístico?, ¿Qué dicen esos mensajes?, ¿Por qué la estructura del mensaje está dirigida para una masa?

Según De Fleur (1992), el flujo comunicativo político obedece a la teoría de la omnipresencia de los medios de comunicación, que, bajo la perspectiva de la corriente conductista, afirma que las masas obedecen a los mensajes mediáticos y los individuos son aislados psicológicamente, impersonales y sin vínculos sociales. Mientras que Antonio Gramsci (1975), desde la hegemonía cultural, afirma que todo es político, es decir, que las opciones partidarias tengan la capacidad de dirección, de conquistar alianzas, promoviendo una clase dominante que le apropie a sus subalternos sus intereses como propios.

Arena: el nacionalismo como bastión electoral

Alianza Republicana Nacionalista (Arena) conceptualizó su campaña con el lema “Podemos ser más” llamando a la unidad para enfrentar los problemas de agenda de nación.

El partido Arena, desde su realidad institucional (Cháves, 1990), se define como un sistema de gobierno democrático, republicano y representativo; el sistema de economía de mercado y el nacionalismo. Estos son los puntos de partida para la configuración de su identidad corporativa. La filosofía de sus miembros se rige bajo una triada: Dios, patria y libertad.

Gramsci (1975) considera que la retórica es un instrumento de la hegemonía. La campaña “podemos ser más” parte de los siguientes elementos del ADN bioestratégico del partido de derecha: defender las tradiciones occidentales ante el ataque ideológico y agresión permanente del comunismo internacional y la lucha por una formación de una sólida conciencia republicana y nacionalista, que defiende la vida institucional a través de la libertad y la democracia, según establece las reformas del estatuto del partido.

Los soportes publicitarios fueron elaborados por el equipo de profesionales en publicidad liderado por Gerardo Muyshondt. 

Gerardo Muyshondt, publicista de la campaña de Arena, afirma que el concepto propagandístico de esta elección significa que “hay cinco cosas que no están dejando que el país crezca o alcance su potencial total. Cada vez hay menos trabajo, menos seguridad, menos transparencia en la política, menos educación y menos salud. Si nosotros como país tuviéramos más empleo, más seguridad, más salud, más educación y adentro de la clase política hubiese más transparencia, los salvadoreños podríamos ser más”, explica.

El adverbio de cantidad “más”, acompañado de los sustantivos “educación”, “seguridad”, “salud”, “transparencia” y “trabajo” son reflejo del lema partidario paz, progreso y libertad. A la vez, traducen sus 15 principios partidarios a una sociedad homogénea. Allí se aplica la corriente conductista que detalla De Fleur (1992), que el emisor es el importante, la construcción del discurso apelará a generalidades. Foucault (1992), señala que en el discurso ideológico, las palabras adquieren un enorme peso para construir una realidad mediante un sujeto político (relación individuo-sociedad), la moral y el conocimiento.

Julio Cabrera Valera, en su artículo académico: “La reproducción del sistema ideológico nacionalista” resalta que: “el nacionalismo debe ser concebido como una práctica ideológica-política consistente en la reivindicación del carácter nacional para una comunidad”, es decir, los esfuerzos comunicativos de Arena pretenden establecer una mayoría social al emplear las palabras: más empleo, más seguridad, más salud, más educación y más transparencia.

Ante esto, el ciudadano comprenderá que la concepción de “nación”, por parte del partido de oposición salvadoreña, es el resultado de un juego de sobredeterminación y legitimación (Gramsci, 1975), ofreciendo una alternativa al electorado que son los únicos de garantizar el trabajo como superación personal, un sistema económico a través de la libre empresa y la igualdad del hombre ante Dios (derecho a la vida y matrimonio natural).

FMLN: el ideario democrático-partidario en el discurso institucional y partidista

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) manejó el concepto propagandístico “Hacemos más por la gente” para continuar ejecutando su plan de gobierno

Para el oficialismo, la independencia nacional y el principio de la libre determinación de los salvadoreños forman la primera condición para una democracia auténtica. Gramsci (1975), considera que al ganarse sectores dominados (campesinado, comerciantes, estudiantes, amas de casa, entre otros), el partido político debe fundar un nuevo Estado.

De acuerdo con los Estatutos del partido FMLN, ese Estado se concentra en los siguientes principios: humanismo revolucionario, reivindicar el valor de la familia, vocación a servir a los intereses de las mayorías, ideario democrático-revolucionario para el cambio, primacía de los sectores más desprotegidos, superar la injerencia extranjera, la reconciliación nacional a través de la paz y progreso.

Los mensajes del FMLN apelan a su ideario político y a los logros institucionales del Ejecutivo en los diversos rubros sociales y económicos. Foto tomada de Facebook del FMLN

La campaña “hacemos más por la gente” pretende “beneficiar más a los sectores complicados de El Salvador. En estos ocho años de gobierno, la ciudadanía ha visto mejoras en educación, salud, la economía ha crecido y se han sentado las bases para un desarrollo económico importante para los próximos años”, dice José Luis Merino, alto dirigente del FMLN.

La traducción del discurso electoral del FMLN alude a los trabajos que logran desde el Ejecutivo, resaltando como logros institucionales-partidistas los programas sociales como: Una niña, un niño, una computadora; el vaso de leche; los paquetes escolares y uniformes escolares, entre otros. Acciones que benefician a la clase popular salvadoreña, contaminando así la postura de comunicación institucional con la ideología partidista.

Las consignas “sigamos adelante”, “vientos de victoria están a nuestro favor”, “para garantizar que continúe (programas sociales) necesitamos más diputados y diputadas del Frente, si somos más tendremos más fuerzas para defender los programas sociales”, pueden entenderse, según Gramsci, como reclamos que se basan en la construcción histórica de las identidades culturales, haciendo énfasis en que ellos hacen correcciones de las desigualdades perpetradas por la élite capitalista.

La retórica del FMLN, al usar los pronombres “nosotros y ellos”, pretende resaltar la importancia del partido en el aparato gubernamental como garante del bien común, ofreciéndole a la ciudadanía un futuro sin clases sociales.

Del mensaje partidario al mensaje por candidato

En diciembre de 2013, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), de forma unánime, reafirmó el voto por rostro para diputados. El partido Arena, en su fase de campaña, diseñó un mensaje por candidato.

En el caso de Ricardo Velásquez Parker, diputado reelecto por el departamento de La Libertad, refuerza el mensaje partidario con el lema: “Tú y yo sí”. “Son palabras poderosas, a mi juicio. ‘Tú y yo sí’ es una construcción familiar, afirmativa y provoca inclusión”, comenta Velásquez.

El mensaje del diputado Parker se desprende de “Podemos ser más”, refiriéndose a que no apoyará iniciativas legislativas como el aborto. Foto tomada de Facebook

Los políticos utilizan recursos verbales que intentan convencer a las masas, logrando una dominación sutil. En este caso, el mensaje se centra en el derecho a la vida, el matrimonio natural, la libertad religiosa cristiana y la justicia social. Cada una ligada a los principios del partido.

Nidia Díaz, diputada electa por el departamento de San Salvador, bajo la bandera del FMLN, promueve su ideario político como “luchadora por la justicia de los más pobres y constructora de paz de todos los tiempos”, sinónimo de la continuidad de su partido en el aparato institucional.

Nidia Díaz apeló por los mensajes generalizados de la izquierda latinoamericana, que, en sus idearios políticos, dan fuerza a la clase dominada. Foto tomada de Facebook

El mensaje de Díaz se centra en las ideas de la justicia social y la construcción de paz. Estos intangibles son retomados en campañas de partidos de izquierda latinoamericanos, como los únicos garantes de corregir los errores de una clase dominante que afectó por mucho tiempo a la clase trabajadora.

Los teóricos de la hegemonía cultural afirman que el sujeto no es estático, lo que indica que es posible romper con la hegemonía, logrando así una contra hegemonía.  La clase subordinada al unirse se convierte en un actor político capaz de rechazar las creencias de la clase dominante, y formar una propia identidad cultural. Esta es la consigna que impulsa al partido de gobierno en emplear su retórica de “nosotros”.

¿Qué concluir de los mensajes propagandísticos?

En El Salvador existe una ruptura de pensamiento, que se divide en los polos de izquierda y derecha; aunque los seguidores de ambas fuerzas políticas pertenecen a la clase subordinada. Para San Agustín, “el Estado solo expresa y encarna la competencia eterna por el poder y dominio, la libido dominandi del hombre (deseo incontenible por subyugar, por imponer la voluntad propia, por controlarlo todo)”. Ante el contexto electoral, el salvadoreño deberá decidir qué clase de políticos quiere frente a las entidades gubernamentales para que cumplan con las funciones que establece la Constitución de la República.