
Redacción|Anthony Campos
El desarrollo tecnológico suele ser el punto de partida de la innovación, la asignatura Narraciones de Historias Creativas, de la carrera de Innovación y Transformación Digital, propone un enfoque distinto, comenzar desde la historia. Lejos de centrarse únicamente en la creación de aplicaciones o soluciones digitales, esta materia sitúa la narrativa como el eje fundamental del proceso creativo, entendiendo que toda propuesta necesita una base emocional y conceptual que le dé sentido.
De acuerdo con el docente de la materia, el maestro Manuel Velasco, esta metodología responde a una necesidad actual dentro del entorno digital: conectar con las personas más allá de la funcionalidad. En sus palabras, “La narrativa ocupa un lugar central dentro de la asignatura porque permite que los estudiantes comprendan que toda propuesta digital necesita una historia que le dé sentido, dirección y conexión humana”. Desde esta perspectiva, innovar implica no solo desarrollar tecnología, sino también construir significado.
Este enfoque se materializa en el desarrollo del denominado ADN narrativo, una estructura base que organiza cada proyecto a partir de elementos esenciales como personaje, propósito, conflicto y transformación. Dichos elementos se articulan a través de una narrativa clásica en tres actos: inicio, nudo y desenlace. Según explica el docente, este proceso permite que los estudiantes pasen de ideas abstractas a propuestas claras y estratégicas, capaces de ser comunicadas de manera efectiva.
Velasco también señala que uno de los principales retos en la formación de los estudiantes es trascender el enfoque meramente técnico. Muchos llegan con propuestas sólidas desde lo funcional, pero con dificultades para explicarlas o transmitir su valor. En ese sentido, afirma que “el trabajo narrativo les obliga a simplificar, priorizar y construir mensajes más estratégicos”, fortaleciendo habilidades clave como la comunicación, la persuasión y la capacidad de síntesis. De forma indirecta, el docente destaca que el storytelling no solo organiza ideas, sino que también las vuelve comprensibles y relevantes para distintos públicos.
En la práctica, los estudiantes trabajan para desarrollar aplicaciones o propuestas digitales que surgen a partir de una historia central. Esta dinámica no solo fomenta el trabajo colaborativo, sino que obliga a los equipos a construir una visión compartida desde lo humano antes de pasar a lo técnico.
Un ejemplo de ello es el proyecto desarrollado por la estudiante Karla Castillo, quien, junto a su equipo, diseñó una aplicación enfocada en el acompañamiento emocional. La idea nació de una experiencia personal que permitió dotar al proyecto de autenticidad y empatía. “Personalmente me llamó mucho la atención la temática del malestar emocional porque es algo que en un momento viví y eso me motivó a querer empatizar con las personas que están pasando por lo mismo”, comentó.
A partir de esta vivencia, el equipo construyó un personaje que representa a muchas personas que, aunque aparentan estabilidad, atraviesan dificultades internas. Este punto de partida permitió definir con mayor claridad tanto el propósito como la necesidad que la aplicación busca resolver. Como explica Castillo, “nos dimos cuenta que el malestar emocional es mucho más común de lo que parece”, explicó, lo que reforzó la relevancia del proyecto.
El conflicto narrativo, el malestar emocional silencioso, no solo cumplió una función dentro de la historia, sino que también aportó valor estratégico a la propuesta digital. Desde la perspectiva de la estudiante, este enfoque resulta especialmente relevante al momento de presentar la idea ante posibles inversionistas, ya que visibiliza una problemática creciente y poco atendida. De forma indirecta, su testimonio evidencia cómo la narrativa permite traducir una necesidad social en una oportunidad de innovación.
La construcción de la historia bajo la estructura de tres actos fue clave para lograr coherencia y capacidad persuasiva. El equipo decidió partir de situaciones cotidianas que facilitaran la identificación del espectador, para luego profundizar en el conflicto y finalmente introducir la tecnología como una solución natural. “Eso nos permitió no solo brindar una solución, sino transicionar de forma natural con una experiencia real”, comentó.

En este proceso, la transformación del personaje se convierte en una representación directa del impacto de la aplicación. Castillo detalla que el cambio emocional de la soledad al acompañamiento refleja el beneficio central del producto, evidenciando cómo la narrativa permite visualizar de forma concreta el valor de una propuesta digital.
Uno de los aspectos más significativos para los estudiantes fue el cambio de enfoque en la manera de concebir la innovación. Iniciar desde la narrativa, en lugar de la tecnología, representó un reto inicial, pero también una oportunidad de aprendizaje. “Al inicio sí nos sorprendió, pero empezar desde la narrativa nos permitió entender mejor el problema y luego resolverlo de forma más estructurada y humana”, afirmó la estudiante. Esta reflexión pone en evidencia cómo el storytelling no solo fortalece el producto final, sino también el proceso de pensamiento detrás de él.
Desde la perspectiva docente, este tipo de metodología también implica enfrentar desafíos importantes. Velasco reconoce que muchos estudiantes tienden a asociar la narrativa únicamente con el entretenimiento o la ficción, lo que dificulta inicialmente su aplicación en contextos de innovación. Sin embargo, a través de ejercicios prácticos como la creación de tramas, pitches narrativos y propuestas audiovisuales, estos obstáculos se transforman en experiencias de aprendizaje significativo.
Asimismo, el maestro enfatiza que, en el entorno actual, los productos digitales ya no compiten únicamente desde su funcionalidad, sino desde su capacidad de generar identificación y confianza. “Una idea puede ser muy sólida técnicamente, pero si no logra conectar emocionalmente o transmitir propósito, pierde gran parte de su impacto”, aseveró.
En este sentido, la asignatura Narraciones de Historias Creativas no solo aporta herramientas creativas, sino que responde a las demandas de un mercado donde la comunicación estratégica y la conexión con el usuario son determinantes. La capacidad de contar historias se convierte así en una competencia clave para los futuros profesionales de la innovación y la transformación digital. A partir de esto, surge la forma en la que se promociona el producto de innovación y transformación digital. “Pero es la historia la que me va a permitir posicionarse frente a un grupo de inversores”, acotó el docente.

Con asignaturas como Narraciones de Historias Creativas, la carrera de Innovación y Transformación Digital reafirma la importancia de formar profesionales capaces de integrar creatividad, tecnología y pensamiento estratégico dentro de un entorno digital cada vez más competitivo. A través de metodologías centradas en la narrativa y el análisis humano los estudiantes desarrollan habilidades que trascienden lo técnico, comprendiendo que la innovación no solo consiste en crear soluciones digitales, sino también en comunicar ideas capaces de generar conexión, impacto y transformación en la sociedad.



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