Las empresas deben centrar sus esfuerzos comunicacionales internos para que todas las actividades que se realicen respondan a un objetivo mucho mayor que las necesidades del contexto: mantener los valores corporativos activos y la cohesión de los empleados.

Trabajar en equipo es fundamental para el buen funcionamiento de las organizaciones – Imagen tomada de internet con fines académicos.

Por: MaJo Avilés / Kevin Salazar

Desde la aparición del COVID-19, las empresas deben cuestionarse  la decisión e implementación de acciones en el corto plazo en el flujo de comunicación interna para cumplir con los propósitos institucionales, dándole valor agregado a su identidad corporativa; por consiguiente, esto implica que las actividades realizadas deben responder a un objetivo mucho mayor que las necesidades del contexto: mantener los valores corporativos activos y la cohesión de los empleados.

Todas las acciones implementadas deben potenciar el acercamiento con los empleados, impulsar un liderazgo humano y cercano, y aumentar el engagement de los trabajadores: afianzar su compromiso y sentido de pertenencia con la empresa. Para ello, la transversalidad del propósito y valores en cada una de las iniciativas, es la clave.

Es necesario mirar hacia atrás para ver cómo han cambiado los patrones de comportamiento y forjar nuevas políticas y filosofías corporativas que vean una ventana de oportunidad a la institución. Es momento de sumarse a la transformación digital e innovar los procesos de producción de productos y servicios para que respondan a las nuevas lógicas del contexto.

Con el estado de alarma y el confinamiento  que estamos viviendo, los hogares se han tenido que reconvertir dando cabida a nuevos usos, casa-trabajo-escuela, para que estos espacios se utilicen como aulas preparadas para la educación virtual o despachos habilitados para teletrabajar.

Esta situación de distanciamiento social en los círculos laborales, junto con el ingrediente de la incertidumbre, provoca un jaque mate a los procesos análogos y hoy, a la brava y sin llorar sobre la leche derramada, conlleva a cumplir una de las exigencias de las habilidades de empleabilidad del siglo XXI: autoaprendizaje en una sociedad del conocimiento.

Las organizaciones, en general, consideran necesaria la comunicación externa como parte de la estrategia empresarial; sin embargo, no sucede lo mismo con la comunicación interna que, por el hecho de compartir el mismo espacio, vernos las caras cada día y estar acostumbrados a unas rutinas solo se ha considerado necesario desarrollar un plan de comunicación interna ante una situación concreta que en la mayoría de estos casos ha sido por una crisis.

Años atrás lo que la empresa valoraba más del personal era si se habían cumplido los objetivos o el número de ventas realizadas, ahora, se debe dar la importancia a la creatividad y al ser proactivo, lo que demuestra cómo cambian las relaciones internas en las empresas y se le da protagonismo a los trabajadores, quienes no olvidemos son también prescriptores de la marca.

Para que la comunicación interna sea fluida, correcta y necesaria debemos considerar los siguientes aspectos: disponer de la información necesaria, definir el tono que utilizaremos para comunicarnos y disponer de canales de comunicación interna para que el mensaje llegue claro y seguro a todo el personal.

Algunos canales que existen para implementar planes de comunicación interna en las organizaciones, orales, escritos y/o tecnológicos son:

  1. Intranets corporativas, blogs, newsletter, RRSS, e-mails, revistas corporativas, canales internos de TV o videos corporativos chats, reuniones presenciales o telemáticas o reuniones sociales que fomenten el espíritu de equipo o teambuilding.
  2. Integrar la comunicación interna en nuestro plan estratégico de comunicación corporativa es una buena decisión que deberíamos considerar, no solo por la importancia del buen ambiente laboral, sino también por los beneficios que esto trae a la organización, los que contribuirán a su crecimiento y desarrollo.

Estrategias creativas realizadas por empresas en tiempos de crisis

Las estrategia de comunicación son acciones destinadas  a concienciar a la población sobre las medidas que las entidades sanitarias recomiendan tomar para frenar el contagio por coronavirus. Las marcas han realizado campañas que potencian una imagen de marca responsable y que se preocupa por las personas. Este tipo de estrategias tienen como objetivo llamar la atención (awareness) y generar engagement sin la necesidad de vender un producto.

Audi buscó promover la necesidad de mantener las distancias entre personas «para estar más unidos» frente la lucha contra el coronavirus. La marca  de coches en su forma para mostrar solidaridad y empatía con el distanciamiento social, ha decidido separar los círculos tradicionales que componen el logotipo de la marca.

Campaña Audi Covid-19 -

Nike utiliza la referencia del sueño de cualquier amante del deporte como lo es jugar en grandes estadios con millones de espectadores y ser decisivos para conquistar un título. Ese sueño Nike lo hace realidad: es el momento en el que todos estamos jugando el partido más importante de nuestras vidas y lo tenemos que jugar quedándonos en casa. El eslogan utilizado es «play inside, play for the world«. 

Nike - sueño deporte en casa

En el caso de Mercedes Benz que sigue al pie de la letra las recomendaciones sanitarias como son quedarse en casa, lavarse las manos y todas las medidas necesarias para evitar más contagios. Para ello, ha utilizado en redes sociales la imagen de varios de sus modelos 4×4 cruzando zonas arriesgadas para ilustrar el lavado de manos.  

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Para el logro de la estrategias creativas en la comunicación organizacional, hay que considerar los siguientes puntos:

1) Los trabajadores se acordarán de lo que sintieron, de cómo fueron tratados por la empresa.

2) Informar era importante al principio. Ahora, es tiempo de escuchar y conectar con las expectativas de los públicos internos.

3) Puede ser más fácil comunicar ahora porque la gente lo espera, pero lo difícil es informar sobre lo que realmente necesitan las personas.

4) Detectar las fases emocionales. Saber cómo se están sintiendo es vital para saber cómo dosificamos y comunicamos en cada etapa.

5) Considerar las diferencias en el contexto de cada empleado: los que teletrabajan y los que van a la oficina. Ser consciente de estas distintas realidades y enfocarse en ambos. No todos tienen las mismas condiciones y hay que dirigirse a ambos. Pensar en cómo apoyamos las distintas situaciones.

6) Visibilizar el liderazgo. Mostrar prioridad con humildad, escuchando a los empleados, resaltar la importancia de la continuidad de negocio, el impacto de éste en la comunidad y cómo podemos ayudarlos para que puedan seguir trabajando.

7) Dar significado al trabajo de las personas por el valor que aportan a la sociedad. Ellos son  muy importantes y deben tener consciencia de ello. El engagement es clave.

8) Aprender de la experiencia y estar preparados: si no lo estamos, seremos menos ágiles en la respuesta. Es hora de sentarse para planificar y ver el futuro considerando riesgos y su mitigación.

9) Romper silos: esta situación nos iguala. Trabajar en conjunto con los departamentos y romper las fronteras de las distintas áreas para trabajar colaborativamente y alineados.

10) Reto: ser capaces de capitalizar esta situación de mayor cercanía con los empleados. Tendremos que plantearnos si seremos capaces de mantener la cercanía bidireccional que se está implementando, poniendo al director en primera persona y cómo lo haremos.


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