La escritora y periodista salvadoreña, Carmen Molina Tamacas, conversa con los jóvenes de la cátedra de Investigación Cualitativa sobre las remembranzas que plasma en su obra con solo objetivo: llenar un vacío informativo sobre la historia de sus compatriotas en Nueva York.

La periodista y antropóloga salvadoreña residen en Estados Unidos desde el año 2011. Foto tomada de ny1noticias.com

Por Kevin Eduardo Salazar

La pluma periodística de Carmen Molina Tamacas permite viajar en el tiempo para describir cientos de historias. Su libro «SalviYorkers», una muestra cronológica que abarca 90 años, inicia con la historia de una familia italiana-salvadoreña que llega a Nueva York el 2 de septiembre de 1929. La escritora, que radica en la Gran Manzana, decidió reunir datos, fuentes de documentación y enlaces para investigaciones futuras, dirigido a lectores interesados en conocer el origen y desarrollo de la comunidad hispana en el país norteamericano.

En los presupuestos de los Estudios Culturales, la obra de Molina Tamacas es “revisa y nombra el mito de los salvadoreños de nacimiento, que son indocumentados por necesidad pero New Yorkers por adopción», tal como indica Amparo Marroquín Parducci, quien escribió el prólogo. La investigación de Carmen tiene por objeto de estudio: las condiciones humanas, es decir, se vale de los puntos teóricos claves de la antropología cultural para establecer las fuerzas culturales que moldean a la biología humana, es decir, una muestra del impacto de las políticas migratorias, el histórico movimiento de solidaridad, la devoción por san Óscar Arnulfo Romero, los embajadores de las pupusas, así como los aportes de emprendedores, activistas, artistas, académicos y políticos de la diáspora salvadoreña en los últimos noventa años.

Dejo a gusto del lector, las preguntas que le hice a Molina Tamacas y que respondió durante el Facebook live .

1. Carmen, gracias por compartir con los chicos de la cátedra de Investigación Cualitativa en Comunicación, para que ellos te conozcan, nos puedes describir tu trayectoria profesional: ¿Quién es Carmen Molina Tamacas? ¿En qué se especializa? ¿Cuándo y por qué llega al mundo periodístico? Y ¿Por qué Carmen radica en Nueva York?

Nací en San Salvador. Estudié bachillerato Humanístico en el Colegio Externado San José y comencé a trabajar en 1994 en el departamento de Corrección de Textos de La Prensa Gráfica. No terminé la carrera de Periodismo ni Comunicaciones sino que me gradué de Licenciada en Antropología de la Universidad Tecnológica en 2009. Durante todo este tiempo trabajé en diversos campos del periodismo (judicial, policial, social) pero siempre mi parte preferida fue el cultural y científico. Eso lo desarrollamos bastante en la extinta Revista Dominical de La Prensa Gráfica. Así que digamos que mi enfoque personal es el periodismo cultural pero he desarrollado coberturas sobre una amplia gama de temas. Me mudé a Nueva York en 2011 por razones familiares. Vivo en Brooklyn donde he trabajado como periodista freelance para varios periódicos de El Salvador, Nueva York, Centro y Suramérica y he publicado artículos académicos sobre la historia del periodismo cultural de El Salvador así como el Capítulo de El Salvador en el libro sobre 20 años de historia del ciberperiodismo (Universidad de Navarra, Telefónica y Ariel).

2. Todo proyecto de investigación arranca con su idea, ese primer acercamiento a lo que desea conocer y descubrir, ¿Cuál es el interés de Carmen Molina Tamacas del origen y desarrollo de la comunidad salvadoreña en Nueva York, especialmente a Long Island? ¿Qué hechos determinaron que los salvadoreños se alojen en ese lugar?

En primer lugar encontré muy poca información sobre el origen y desarrollo de la comunidad salvadoreña en Nueva York, y la que hay es académica y en inglés. Encontré muchas historias interesantes sin contar. Y luego porque muchas de las notas que yo escribía -si se publicaban solo en Internet- de repente desaparecían; así que en primer momento fue un esfuerzo por documentar mi propia producción periodística y luego la documentación de lo que estaba sucediendo o había sucedido, contado por los protagonistas.

En cuanto al origen, aunque todavía hay muchas cosas por explorar, se remontan a los años 60 cuando hubo un boom de la industria militar y aeroespacial en Long Island. Los salvadoreños, que siempre han estado en desventaja educativa respecto al resto de inmigrantes, si bien no calificaban para esos empleos pero sí para los de mano de obra menos calificada en las fábricas alrededor; además que en esa época hubo cambios demográficos y los jóvenes de clase media comenzaron a abandonar el suburbio porque siempre ha sido muy caro, entonces los inmigrantes comenzaron a llenar esos puestos de trabajo, así como otros como niñeras, empleadas domésticas internas -que protegía a las mujeres de las autoridades migratorias- y los hombres en jardinería, servicios y limpieza. Luego, a medida que la situación política en El Salvador se complica en los 70 y 80 los flujos migratorios crecen.

3. Carmen, ¿puedes describirnos cómo es la devoción a San Romero por parte de los salvadoreños nacidos en Nueva York?

Es bastante venerado y en sus fechas de aniversario siempre se conmemora -menos este año que se cumple el 40 aniversario de su asesinato por la pandemia del coronavirus- por ejemplo al ser canonizado se develó un mural artístico pintado dentro de la Iglesia de Guadalupe en Manhattan; pero también es un punto de quiebre que refleja la polarización ideológica y religiosa de los salvadoreños. Por ejemplo cuando el Consulado de Brentwood junto con varias agrupaciones propusieron la colocación de una escultura de Romero en la plaza de la Iglesia San Lucas, yo vi posturas bastante antagónicas desde el nivel político y religioso. Así como son los salvadoreños en El Salvador.

4. ¿Qué resaltas en tu libro sobre los embajadores de pupusas, emprendedores, activistas, académicos, en SalviYokers?

Yo destaco el espíritu emprendedor de los salvadoreños y que vencen obstáculos para establecer sus negocios, realizar sus sueños artísticos y aventuras de todo tipo, desde los que vinieron hace 100 años como los que siguen llegando, a pesar de las condiciones difíciles, buscan un mejor porvenir, una sociedad más abierta, a pesar que Nueva York es una ciudad dura, cara y difícil para vivir.

5. Carmen, detallanos ¿cómo preparaste las entrevistas? ¿cuántas hiciste?, ¿cómo construiste esa red de informantes para recopilar la información? ¿Qué objetivo periodístico había tras cada historia que ibas recopilando?

Por lo general, cada historia presente en el libro parte de una nota periodística, con algunas excepciones. Son 12 historias en el índice, pero en realidad ,para algunas de las notas hice varias entrevistas, algunas de ellas tardaron años en construirse. La red de informantes solo se construye basada en la confianza, tenacidad y disciplina. Por ejemplo la historia de los artistas que se presentaron en la Feria Mundial de Nueva York en 1964 y 1965, tardó años en tomar forma. El objetivo periodístico era dibujar el arco (principio-trama-final).

6. Podrías comentar o profundizar a mis chicos a qué se refiere Amparo Marroquín Parducci, académica salvadoreña, cuando escribe en el prólogo de tu libro la siguiente aseveración: “Este libro revisa y nombra el mito de los salvadoreños de nacimiento, que son indocumentados por necesidad, pero new yorkers por adopción. Es un mito fundacional para la nación salvadoreña, es un mito casi religioso, un mito sobre un éxodo. Es la historia de un pueblo que lleva doscientos años atravesando ríos y desiertos para llegar a una tierra prometida que mana leche y miel, remesas y tecnología”.

Creo que Amparo, desde su profunda visión académica, vislumbra más allá de las historias de este libro y aprecia el viaje hacia un pasado que desconocemos. Yo no estoy contando la historia de los salvadoreños en Nueva York, para empezar no soy historiadora, pero como periodista quiero aportar mi grano de arena para conocerla. Quisiera saber quién fue -como en el caso de Intipucá que supuestamente sí existe y hasta hay una escultura que así lo afirma- el primer salvadoreño que llegó a Nueva York… ¿es posible? Bueno, después de haber sido publicado el libro me contactó el hijo de un salvadoreño que llegó hace 100 años…

7 ¿Cómo estructuraste el libro SalviYokers? ¿Por qué ese neologismo?, ¿cómo fue el proceso de edición?

Fueron 5 años más o menos trabajando en eso, le pedí ayuda a Amparo, también a otras amigas escritoras más experimentadas como Tania Pleitez, y colegas periodistas. Al final decidí que la mejor forma era armar dos cronologías que están en la primera y tercera parte. La primera que hace un recuento histórico de las políticas migratorias de Estados Unidos y su impacto en la migración salvadoreña y, la segunda, traza 90 años de historias de salvadoreños en Nueva York. Elegí historias representativas de cada época para mostrar esas circunstancias.

¿Por qué “SalviYorkers”?  El título es un neologismo compuesto por la raíz  “salvi”, de cuño popular derivado del gentilicio “salvadoreño” y el sufijo inglés “yorker”, de newyorker o neoyorkino.  

El proceso para elegir el título fue muy interesante. Al principio mi proyecto de libro se llamó ‘Cuarenta años de inmigración salvadoreña en Nueva York’, pero la línea del tiempo se expandió a medida que encontré más documentos sobre familias que llegaron hace exactamente 90 años. Luego cambió a ‘Salvadoreños por nacimiento, neoyorkinos por adopción’, pero cuando comencé a relacionarme con salvadoreños más jóvenes, hijos o nietos de inmigrantes (millenials) me di cuenta que hay un movimiento de búsqueda por las raíces y la identidad cultural en las redes sociales, y que si bien hay palabras que los identifican como ‘cipote, cipota’, también está ‘salvi’. Hay una chef @thesalvivegan en Los Ángeles, hay @SalvisUnidosNYC, @coolsalvis, @salviswholunch, @salviscientist… @salvirised. Me recuerda a alusiones ya reconocidas y polémicas en torno a la identidad muy particulares como ‘nuyorican’ y ‘dominicanyork’”, añadió. (Según el https://www.urbandictionary.com/, nuyorican “es un puertorriqueño de Nueva York” y un ‘dominicanyork’ es un inmigrante dominicano que vive y trabaja en la Ciudad de Nueva York o un hijo de dominicanos nacido en esta ciudad).

En torno al proceso de edición, entregué el manuscrito final en julio del año pasado al experimentado escritor y editor cubano radicado en Miami, José Fernández Pequeño y el proceso de correcciones duró seis meses. Él tiene un método ya establecido: dividió el manuscrito en dos partes y cada una fue revisada, corregida y editada dos veces. Luego la parte final, entre noviembre y diciembre fue muy intensa y agobiante, porque son los pequeños detalles los que a veces crean grandes problemas, por ejemplo las fotos que yo estaba negociando de Consuelo Suncín de Saint Exupery, ya que no logré el permiso de copyright, pero sí logré la del mural Mi Pueblo de Camilo Minero en la ONU pero para que entrara se tuvo que quitar dos fotos. Luego con el cambio del nombre del libro creo que el editor me quería matar… al final, todo el esfuerzo vale y está un producto de consulta que espero sirva como punto de partida para ustedes, los profesionales del futuro.