¿Estamos o no estamos preparados? No, no lo estamos. Sin embargo, no nos queda de otra: lanzarnos al agua y comenzar a nadar. Eso sí, lanzarnos al agua a la loca no nos sirve de mucho. Es más: nos podemos ahogar más rápido, convirtiendo la medicina en algo peor que la misma enfermedad.

Un análisis de docentes en España tras el COVID-19. Si ellos están con dificultades para seguir con normalidad la educación y a distancia, nosotros, en El Salvador, estamos igual, pero enfrentando con pie derecho para seguir en la formación de profesionales

Por Ricardo Chacón

Con la llegada del Covid-19 las cosas han cambiado abruptamente, aceleradamente. La epidemia ha venido a impactar en la mayoría de actividades sociales en las que intervienen las personas.

Probablemente, el coronavirus se ha convertido en uno de los mayores acicates del  cambio en la actualidad: de un día para otro, en el caso de la EDUCACIÓN, hay modificaciones importantes que no solo afectan los diferentes niveles de estudio, desde parvulario hasta la educación superior, y no solo porque se suspendieron clases casi indefinidamente de un día para otro, sino porque esta situación abre las puertas a modificaciones de fondo que ya se venían discutiendo y poniéndose en práctica con cierta timidez, pero que ahora entran a formar parte esencial del proceso educativo. Entre ellas destacan  la educación a distancia, la educación virtual y e-learning.

Pues bien, en este espacio que hoy iniciamos, pensamos poner las tildes sobre las íes, desde una forma teórica y práctica, pero sobre todo, tratamos de provocar, de incitar, de retar a la discusión. Queremos polemizar sobre estos temas, no solo complejos sino en construcción, sin que nadie, absolutamente nadie, tenga la última palabra.

Los temas serán variados y en más de una ocasión volveremos a las mismas temáticas porque entendemos que las problemáticas no solo son complejas sino que requieren el saber de distintas disciplinas y, por lo tanto, de diferentes puntos de vista.

Otros temas que también queremos abordar tienen que ver con la comunicación. Por ejemplo: estamos tentados a trabajar y poner en discusión (y prometemos que los haremos en próximas publicaciones) sobre la comunicación en crisis… Todos hablamos de ella, pero hasta que llegamos a una situación límite la ponemos en acción.

Todos sabemos que lo sucedido hasta ahora repercute en la industria, la banca, la agricultura, el comercio… Las marcas, en particular, tienen que enfrentar de un día para otro esta situación. Muchas empresas e instituciones no tenían planes de crisis, de contingencia, y se mostraron incapacitadas para pensar cómo seguir laborando en una situación límite como la que experimentamos ahora.

Esta situación ha incidido sobre la publicidad y el mercadeo de contenido, cuestiones claves en la comunicación actual y que suponen, además de entender la compleja situación actual por el coronavirus, un cambio de mentalidad. En el presente contexto, los públicos cada vez adquieren mayor relevancia e importancia y los productos y servicios deben presentarse de mejor manera para lograr un espacio importante ante las personas.

Lo que hace unos meses era una novedad que se abría campo en el mercado con muchas dificultades, temores, dudas, ahora es una necesidad ineludible y cotidiana: la telecompra y el teleservicio a domicilio. ¿Quién lo iba a creer?

¿Y qué decir de las marcas? Las marcas que quieren ser relevantes en la comunidad y convertirse en referentes importantes, ¿cómo deben actuar ahora, que deben hacer, cómo hacerlo, especialmente cuando se cierran las plantas  y los trabajadores están esperando que pasen los días, en cuarentena, para ver cómo se saldrá?

Los políticos, los más irresponsables, prometen el “cielo y la tierra”: que nos devuelvan lo ahorrado en las AFP´S, no pagar las cuotas del colegio y la universidad porque no estamos en clase, no pagar los préstamos… Estamos en una situación límite que requiere, sin duda alguna, medidas paliativas de inmediato, pero con un orden, disciplina y, sobre todo, con visión de mediano plazo.

Es necesario generar un proyecto de solución que permita que tanto las empresas como sus trabajadores salgan adelante, desarrollando planes de corto y mediano plazo que, si bien requerirán sacrificios, algunos de ellos duros, tienen por meta alcanzar la estabilidad y el bienestar.

Pues bien, estos son algunos de los temas que estaremos discutiendo en este espacio. Serán acompañados de videos y puestos en las redes sociales para general el debate, la discusión de corte académico, decente y respetuosa. Esto es clave, y cuando nos salgamos de este marco, se corta, sin miramientos de ningún tipo.

Puesta la problemática en discusión, permítanme señalar un punto sobre la mesa en el tema de la educación: no es lo mismo la educación a distancia, educación virtual y e-learning.

La educación a distancia nació a mediados del siglo XX con la intención de atender a los estudiantes que no podías asistir a clases regulares en una escuela o colegio. Incluso, se tomó en cuenta programas innovadores provenientes de aquellas universidades donde se generaron programas exitosos. El punto esencial era atender a estos estudiantes remotamente. Los programas, las clases, la intervención de los profesores era muy semejante a los de las clases presenciales.

Con la llegada de la tecnología, la educación dio un paso más hacia la educación remota. Se agregaron no solamente nuevas técnicas, especialmente con la llegada del internet en sus primeras ediciones, sino que el educando comenzó a “manejar” con mayor libertad los objetivos de aprendizaje, usando el tiempo disponible: el maestro en este caso no impone los objetivos de enseñanza, sino que el joven se los impone según sus necesidades, gustos y recursos con los que cuenta.

En cambio, el e-learning, que sin duda alguna es una educación a distancia y virtual, rompe lo tradicional y en este ámbito se explotan al máximo los recursos que brinda actualmente el internet en su versión 2.0 y más. Pero, sobre todo, se explota la interacción no solo con su maestro sino con sus compañeros de clase y, en especial, con su medio ambiente que le brinda todo tipo de información y formación.

Esto nos ha llevado al conocimiento compartido y colaborativo con claves, como también lo es el uso de tiempos y espacios adecuandos con las técnicas apropiadas.

Según José Lozano, en el libro “El Triángulo del E-learning”, en este fenómeno hay tres aspectos a considerar que conforman un triángulo: las tecnologías informáticas de soporte a las actividades de aprendizaje (redes, hardware, software y herramientas), los contenidos o elementos de información que dan lugar a cursos que se desarrollan y los servicios conformados por la acción de los tutores y docentes.

Pues bien, no es mi interés entrar a la discusión teórica ni mucho menos desarrollar estas cuestiones, que detrás tienen amplias teorías, sino señalar que la realidad que nos domina ahora en El Salvador es la educación presencial, la de las clases, la de los horarios, la del aula, la del maestro que da unos contenidos, la del alumno que escucha y que aplica los conocimientos… Esta es la realidad.

Sin embargo, esta cuestión que no nos exime, sobre todo a algunos centros educativos y a algunos maestros, de innovar algunas experiencias que desde hace un tiempo tratan de romper esta situación tradicional y han venido haciendo cambios, modificaciones interesantes que, sin duda alguna, ahora con la crisis han tenido una oportunidad de aplicación.

Entonces, ¿cuál es mi punto? No lamentarme ni llorar por la leche derramada, sino simplemente aprovechar al máximo tres cuestiones:

  • Uno, de la crisis puede salir algo bueno.
  • Dos, tenemos instrumentos que pueden acelerar el proceso de transformación hacia una educación de calidad, interactiva, que nos permita poner como sujeto creador al estudiante
  • Y tres, hacer lo mejor posible, de manera ordenada y disciplinada, el cambio de una educación simplemente a distancia a una educación virtual, con la dinámica del e-learning que convierta al estudiante en el sujeto activo de la educación, y al maestro y a la comunidad en los provocadores y apoyos de este procesos.