El académico y director de la carrera de Periodismo en el Tecnológico de Monterrey y miembro del Consejo Latinoamericano de la Educación Superior en Periodismo (CLAEP) destaca que el ciberperiodismo en América Latina está obligando a los grupos de poder a ser más democráticos

En 2016, los estudiantes de la cátedra de Proyecto Informativo Televisivo entrevistaron al académico sobre temas periodísticos y los trucos claves del contenido de su Seminario-taller “Entrevisto”, que impartió a la comunidad de la Escuela de Ciencias de la Comunicación

Colaboración de Paola Camilot, editora de Matías+plus

En las diversas plataformas académicas y profesionales, los periodistas latinoamericanos hablan de literatura, crimen organizado y otros menesteres. A estos últimos se agregan Google Analytics y Twitter. Es claro el panorama, que hay una veintena de sitios web repartidas en todo el continente que mezclan profesionales con experiencias en medios tradicionales con jóvenes nativos digitales cumpliendo la misión del periodismo: fiscalizar a los Gobiernos y documentar la historia de sus naciones en sus múltiples secciones.

Al contexto del periodismo digital o ciberperiodismo, el director de la carrera de Periodismo del Tecnológico de Monterrey, Aurelio Collado, conversa con Matías+plus y con Tu Espacio para reflexionar sobre los desafíos y retos del oficio sobre las Nuevas Tecnologías de la Información.

¿Cuál es la diferencia entre ciberperiodismo y periodismo ciudadano?

Yo tengo mis problemas con la definición de periodismo ciudadano, no tanto con la de ciberperiodismo. El ciberperiodismo, lo único que hace es aterrizar a la realidad de que la plataforma es el ciberespacio. Ese es el elemento definitorio central de ciberperiodismo. Sin embargo, cuando hablamos de periodismo ciudadano, no podemos decir que una persona que va caminando por la calle, de pronto ve un choque de un par de autos, toma una foto, la sube a Twitter y ya se vuelve periodista, y eso es periodismo ciudadano. No. El periodismo es, esencialmente, una actividad sistemática, es decir, uno se tiene que dedicar a esto, hacerlo consuetudinariamente, o con la periodicidad que indica la palabra periodismo. No puede ser aleatorio, tiene que ser el resultado de una actividad que definimos como actividad profesional. De ahí que, el ciberperiodismo se produzca como una actividad profesional, sistemática, consistente y que usa plataformas cibernéticas.

En este caso hablamos básicamente de internet, pero que además es capaz de seguir las reglas que el periodismo nos marca, es decir, el tratamiento de fuentes, la contrastación de fuentes, la verificación de datos y, algo indispensable de entender, los periodistas contemporáneos e incluso los ciberperiodistas, somos narradores, somos contadores de historias, no somos recolectores de datos.En el caso del ciberperiodismo, la palabra clave es: tráfico. Cómo logramos atraer a estas audiencias tan volátiles y tan volubles hacia nuestros sitios, hacia nuestras cuentas de Twitter, hacia nuestros comentarios en Facebook…hay muchos ciberperiodistas que están con una enorme cantidad de sitios, produciendo contenidos que compiten por la atención de la gente. Hoy los grandes medios se han percatado de que hay un cambio radical en la forma de llegar a las audiencias.

Por ejemplo The Guardian, el periódico británico que publica directamente en Facebook, para allá está caminando también The New York Times.Un ciudadano que nos aporta un dato, una foto, un comentario, pueden ser sumamente útil, pero eso no lo convierte en periodista.

¿Diría usted que ahora las audiencias creen más en las redes sociales que en los medios tradicionales?

Creo que los medios tradicionales han traicionado la confianza de la gente. Esto lo vemos en muchas partes del mundo, lo hemos visto en México, mi país, de manera muy cruda. Prácticamente sin darnos cuenta, un candidato independiente, conocido como El Bronco, subido en las redes sociales y aprovechando el descreimiento de la mayor parte de la población en los medios tradicionales, fue remontando poco a poco las preferencias de la ciudadanía en el estado de Nuevo León y se convirtió en el primer gobernador originado fuera del sistema de partidos políticos en México. Algo que nadie se esperaba, y eso ocurrió a penas el año pasado, y que sorprendió a muchos, a otros no tanto, porque ya veíamos venir una transformación del panorama de los medios, en donde los medios tradicionales están perdiendo de manera escandalosa.

Por esto que usted menciona, que los medios tradicionales están perdiendo la credibilidad, ¿cómo debería ser el proceder del periodista actual para conectar con la audiencia joven y que la información que transmite sea creíble?

Hoy los periodistas tenemos que ser capaces de conversar. Lo que ocurre en las redes sociales es una conversación, y a lo más a lo que podemos aspirar en este momento, es a tener la mejor información y ser capaces de moderar la conversación social. Nosotros (los periodistas) nos atravesamos en la conversación social y aportamos algo que es muy importante, yo diría central: el contexto. La información sola, el dato duro, solo, no dice nada, no construye credibilidad, no hace opinión pública, simplemente está ahí. El que es capaz de contextualizar esa información es el periodista. Es quien debe establecer una conversación con su público. Las audiencias ya no están tan desinformadas como nosotros hubiéramos pensado hace unos pocos años […] ahora la gente se puede informar por sí misma, puede acudir a diferentes fuentes, tiene una mayor posibilidad de acceso.

En cuanto a la transición que han tenido los medios tradicionales hacia lo digital, ¿cómo ha visto el panorama general en Latinoamérica?

Lo que ocurre en Latinoamérica es que nuestra falta de conectividad ha retrasado la entrada (hacia lo digital), es decir, tenemos islotes, digamos, de alta conectividad en nuestros países. Uno recorre América Latina y hay seis, siete zonas de Brasil hiperconectadas pero otras que están totalmente desconectadas; hay otras a las que apenas les está llegando la tecnología móvil, el internet móvil. Vemos países como Colombia, que van bastante adelante en términos de tecnología, pero que todavía no distribuyen bien, o el caso de México, donde tenemos toda la tecnología, pero es carísima. Entonces, las posibilidades de acceso a Internet son las que limitan este proceso de cambio evolutivo de unos medios hacia otros.

Vuelvo al tema central: el problema de la conectividad. Sin embargo, otro elemento fundamental en América Latina es que ha sido una región del mundo donde la clase media ha estado muy limitada en sus posibilidades. De una década y media para acá, empezó a crecer, ya que gente que no había tenido recursos, los empezó a tener y esa gente, lo primero que hizo fue buscar información.

La entrada de teléfonos inteligentes fue una entrada a precios muy caros. Hoy el teléfono inteligente es el estándar. Esta transformación es la que se vuelve muy rico observar, cómo las clases medias ascendentes están buscando recursos de información. Primero lo buscaron en los medios impresos y ahora se están brincando, en la medida en la que los países lo permiten, a recursos virtuales, en Internet básicamente.

Aurelio Collado

¿Cree que existe mayor libertad de prensa y expresión en el ámbito digital que en el tradicional?

Bueno, tenemos más posibilidades, pero también salen más tentaciones de que el “Estado Autoritario” dé un manotazo y diga qué cosas sí y qué cosas no. Y tenemos ejemplos: el caso de Venezuela es un caso emblemático, el caso de Ecuador es un caso emblemático de cómo el Estado da manotazos a los medios tradicionales y no tradicionales.La libertad de expresión en general, incluye la libertad de mentir. El capital de un periodista es su credibilidad. Si usted es un periodista y usted miente, pues se va a quedar sin su capital, y nadie le va a creer, y va a tener que dejar de ser periodista.

Al hablar sobre ética y periodismo, ¿aplican los mismos códigos de ética de la profesión periodística a este entorno digital?, ¿cómo se debería autorregular y regular la labor periodística en la red? El problema es que el periodismo no tiene un código de ética estandarizado. La deontología es discutible bajo diferentes perspectivas y creo que esa discusión se traslada acá. Uno de los grandes temas contemporáneos, que de hecho acabo de discutirlo con mis estudiantes en Monterrey, es el derecho al olvido. Podemos identificar, por ejemplo, esta idea del espacio público y el espacio privado y hoy identificamos una tercera esfera: el espacio íntimo. Qué pasa cuando un político, por alguna razón, hace público su espacio íntimo.

De pronto nos enteramos que alguien filtra algo de él de la esfera íntima a la esfera pública, pues ni modo, es nota. Es decir, nosotros no podemos negar que existe, podemos contrastar las fuentes, podemos cuidar y proteger a las fuentes, podemos matizar contextualmente la situación, pero no la podemos ocultar. Si se le hizo público lo que era íntimo es porque algún error o alguna situación medió. Como periodista tenemos que asumirlo y procesarlo así.

Para finalizar, ¿cómo ve el futuro del ciberperiodismo en Latinoamérica?

Yo creo que va a seguir un camino muy similar al que estamos viendo en Europa y en los Estados Unidos pero con una variante: Europa y Estados Unidos desarrollaron el periodismo ligado al crecimiento de sus democracias. Entonces, el periodismo existe, y los periódicos existen ligados a los partidos políticos y las grandes democracias occidentales. ¿Qué ocurre con América Latina?, Pues, que el ciberperiodismo se está desarrollando justo en los márgenes del sistema de medios, es decir, los medios tradicionales, las grandes televisoras, las grandes cadenas de periódicos perdieron la credibilidad de las audiencias, y los medios alternos que circulan a través de internet son los que están ganando esa credibilidad.

El ciberperiodismo se está presentando ya en América Latina como el ariete que está golpeando las puertas del poder y está presionando para que la clase política, la clase empresarial, los grupos de poder en general, reaccionen y se vuelvan más democráticos. El periodismo en América Latina es un periodismo sumamente militante, crítico y por supuesto que aunque ha permanecido hasta la fecha más o menos coaccionado por el poder, empieza a brotar.

El futuro inmediato está marcado por esa necesidad que tenemos los ciudadanos de información y de credibilidad al mismo tiempo que los medios tradicionales no nos lo están proporcionando.