William Shakespeare es el coloso británico más famoso de la historia. Su legado literario trasciende las barreras del tiempo, gracias a sus obras que forman parte del imaginario popular de la civilización occidental. Tras 457 años de su nacimiento, cumplidos el 23 de abril, presentamos una pieza sobre el «Bardo nacional de Inglaterra»

El 23 de abril de 1564 vino al mundo el genio eterno de la literatura inglesa, William Shakespeare. Ilustración tomada de Internet con fines académicos.

Por: Edenilson Miranda

Desde hace siglos, uno de los gajes del oficio de un ladrón era el saqueo de tumbas, tan grave era el problema que enterrar a alguien con alguna apreciada pertenencia era como ponerle un cartel que dijese: «Róbame arriba de la tumba». Ante este hecho, se dice que el genio de la literatura inglesa fue enterrado junto a obras inéditas y de cómo Shakespeare era indudablemente un romántico. Un don que le gustaba llevarlo a todos los ámbitos de su vida. Se dice que se encargó de redactar las palabras que se escribieron en su tumba para maldecirla y protegerla de los saqueadores. El epitafio dice: «Buen amigo, por Jesús, abstenerse de cavar en el polvo aquí encerrado. Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva mis huesos«. Al parecer, la maldición le funcionó, debido a que, hasta la fecha, no vemos ninguna de esas obras inéditas.

William Shakespeare nació el 26 de abril de 1564, en Stratford-upon-Avon, Inglaterra. Fue conocido también como el Bardo de Avon y es una de las figuras más importantes de habla inglesa. Por tanto, no cabe duda de que fue una de las más célebres personalidades de la literatura universal con más de 30 escritos de gran importancia. Ningún escritor llegó a alcanzar la reputación del inglés, incluso después de poco más de 457 años de haber pasado a la inmortalidad.

Hay fuentes que dicen que el autor de «Romeo y Julieta» estudió latín, griego e historia. Además, se cree que a los 16 años abandonó la escuela. También los hechos históricos dicen que a los 20 años se casó con Anne Hathaway, pero no con la homónima contemporánea actriz de Hollywood. Después de haber contraído matrimonio y tener tres hijos en 1590, se mudó a Londres, en donde consiguió trabajo como actor, profesión que le duró poco, pues en 1593, la peste negra había llegado y esto obligó a la gente a alejarse de las calles y permanecer en sus casas. Por esa cuarentena, los teatros cerraron, dejando al dramaturgo sin nada que hacer más que escribir.

En esa encerrona por pandemia, el británico escribió Venus y Adonis (1593), un poema de amor, de gran pasión y erotismo, lo cual explica que en vida de Shakespeare haya sido su éxito comercial más grande. Luego, produjo la pieza:  La violación de Lucrecia (1594), un poema que trata la violencia sexual, la destrucción de una mujer por el hecho de ser mujer y sus Sonetos (1609), que describen al humano en su máxima expresión: la capacidad de amar y de extrañar, el miedo a la muerte.

El legado literario que aún resuena en el siglo XXI

1- Romeo y Julieta, la pieza trágica de Shakespeare

Obra que se ha convertido en un clásico del amor trágico, de la que se han hecho numerosas versiones y adaptaciones teatrales, literarias y cinematográficas. Se considera su primera tragedia. El amor imposible entre dos adolescentes, Romeo y Julieta, transformados en el modelo de los amantes románticos. Combina destino y elección personal, factores que llevarán al terrible desenlace.

2- El Mercader de Venecia, un espejo social

En esta obra Shakespeare trata de trazar un retraso social mostrando las diferencias de clases y la relación entre ellas. Su visión no es precisamente clasista, sino todo lo contrario. Propone que lo importante no es el nacimiento sino la formación, algo que choca con la idea estructural y conservadora de la sociedad de clases. A pesar de esa diferenciación, las clases dominantes irán aceptando que necesitan a las que consideran inferiores, aunque las desprecien.

3- Enrique V, la representación de la realeza

En ella trata otro de los temas que más interesó a Shakespeare: el retrato histórico. Contiene uno de los monólogos más conocidos de toda su obra, el discurso del rey antes de la batalla de Azincourt contra los franceses el día de San Crispín. Se presenta a un monarca muy distinto al joven príncipe que era, disoluto y juerguista, ahora encarnando al gobernante ideal.

4- Mucho ruido y pocas nueces (1598), dos géneros

Podría considerarse un experimento, un intento de mezclar los dos géneros que cultivó: comedia y drama. El primer Acto lo dedica a la comedia, ágil, ingeniosa y divertida, con amores que surgen casi por sorpresa, entre personajes que inicialmente parecen opuestos. El segundo acto adopta un tono oscuro, tejiéndose traiciones y conspiraciones que amenazan con romper la atmósfera casi idílica creada inicialmente por el autor.

¿Cuál es su influencia en la sociedad contemporánea?

Han pasado 457 años del natalicio de este genio de la literatura inglesa, cuyo legado tiene influencia en nuestra cultura contemporánea. Hay adaptaciones como las de Romeo y Julieta, Hamlet o Sueño de una noche de verano que se manifiestan en productos propios del cine. El conocido autor ha tenido un gran impacto en algunas película. Es más, muchas creaciones de Disney también tenían referencias de él por todas partes, como el Rey León, que es prácticamente Hamlet, pero con animales.

También lo tenemos en Kimba ,que es El rey León, pero de los años 60 y en versión japonesa.

En un personaje de ficción contemporáneo donde vemos la influencia del británico es enFrank Underwood, el protagonista de «The House of cards», interpretado por Kevin Spacey. Él habla al público y le cuenta sus planes para llegar al poder mientras quiere hacerle creer a todos que es un tipo modesto, lo mismo pasa en Ricardo III, del dramaturgo inglés.

¿Su nombre era William Shakespeare?

Detectamos que hay seis formas en las que el dramaturgo deletreó su apellido y no se escribía como nosotros lo hacemos ahora. El poeta inglés firmó como: shakespe, shaskpe, shakspere. Es más, una de las veces que se puede ver escrito su nombre de esa manera no lo escribió él. En la versión inglesa de la Biblia autorizada por el rey Jacobo, la palabra número 46 del Salmo 46 es shake= sacudir, pero si se cuenta al revés, la palabra 46 del Salmo 46 es spear, juntas forman el nombre de Shakespeare, tal cual lo conocemos hoy en día. Algunas teorías dicen que fue un regalo para el autor, ya que fue publicada en el 1611, año en que cumplió 46 años o más o menos así, debido a que las cuentas tampoco son exactas.

¡Inventó palabras!

William Shakespeare inventó mil 700 palabras o por lo menos las escribió primero, tales como: asombro, arrogancia, asesinatos, sangrientos, generoso, camino, y sospechoso. Estas son algunas de las palabras que nunca antes se habían escrito en inglés hasta el momento en que su pluma tocó el papel. También aparecieron, por primera vez, en el Mercader de Venecia la expresión: «no todo lo que brilla es oro», y hasta inventó el nombre Jessica. Sin duda fue un genio de la literatura. Los neologismos que Shakespeare le dejó al idioma del Reino Unido son numerosos. El debate gira entorno al hecho de si fueron invención propia o esas palabras ya existían en la lengua coloquial. Lo cierto es que las obras del Bardo son el registro más añejo que se tiene. En una línea de tiempo, Shakespeare ocupa un lugar intermedio en la evolución de su idioma al haber vivido entre 1564 y 1616. Su época es conocida como el temprano inglés moderno y le sucedió al inglés medieval. En parte, el florecimiento de este nuevo inglés renacentista tuvo en Shakespeare a un impulsor.