El pasado octubre 2020, Instagram cumplió 10 años de su lanzamiento. Desde entonces, la red social ha sido objeto de estudios mercadológicos y humanísticos para diseñar estrategias de compra-venta, así como establecer parámetros de la salud mental de los usuarios

Por Cecilia Pleitez/Agencias

Instagram es una red que está en constante evolución: identidad visual, opciones para sus usuarios y va por más. Entre 2010 y 2016, la aplicación solo permitía publicaciones de instantáneas del tamaño de 1080×1080 píxeles, luego sumó las famosas stories de 15 segundos, a las cuales le podías agregar un GIF o unos emoticones. Para 2019, los usuarios de la camarita compartieron sus canciones favoritas y, sin dejar por último, una nueva actualización: los Reels, para competir contra la red social de China, TikTok, tras el encierro decretado a escala mundial por la covid-19.

Los usuarios de Instagram tuvieron a bien de incrementar su círculo de seguidores: de amigos cercanos a famosos, grupos musicales, marcas hasta encontrar los Insta bloggers, quienes comparten fotografías temáticas y que gustan a las personas que están a diario en la red social. Además, no pueden quedarse atrás las comunidades que comparten sobre accesorios, de rutina de ejercicios, rectas, estilos de vida, en fin, y uno se cuestiona, ¿por qué no seguir a estas cuentas que me ofrecen un contenido novedoso cada día?

Sin embargo, a pesar de sus diferentes beneficios que pueda tener esta plataforma digital, algunos científicos afirman que Instagram es la peor aplicación de redes sociales para la salud mental de los jóvenes. Según el estudio: #StateOfMind publicado por la Real Sociedad para la Salud Pública del Reino Unido, donde se encuestó a mil 479 jóvenes entre febrero y mayo del 2017, que señala que la red social impactaba de 14 formas diferentes su salud física y mental de estos usuarios jóvenes.

La edad de los perfiles más expuestos a publicidad en Instagram son las personas entre los 25 a 34 años. Fotografía: Cortesía Hootsuite.

F.O.M.O, la sensación de perderse algo en el mundo digital

Para la experta en redes sociales Bailey Parnell, las personas pueden experimentar la sensación de «perderse de algo» o «Fear of missing out» (F.O.R.M.O. por sus siglas en inglés), al no estar constantemente conectados en Instagram, pues lla necesidad de estar presente puede causar altos niveles de estrés, ansiedad y depresión.

No cabe duda que Instagram trae consigo infinidad de beneficios para conectar con nuestros seres queridos y conocer diferentes culturas alrededor del mundo; sin embargo en una realidad de hiperconectividad vale la pena contar con momentos de desconexión para cuidar la salud física y mental.