La tecnología educativa crece rápidamente y acelera la transformación digital de las Instituciones de Educación Superior (IES) para afrontar la formación universitaria desde casa. Su uso, en conjunto con el enfoque de la pedagogía invertida, permitirá adoptar metodologías interactivas para desarrollar competencias que exige la Revolución Industrial 4.0

Por Kevin Salazar Recinos

El 16 de septiembre de 2020 me matriculé al curso: «Flipped classroom para la educación en línea» con TBOX y ha sido la mejor decisión que he tomado para desarrollar y consolidar mis competencias pedagógicas y así llevar a cabo el desarrollo curricular que me han asignado en la Escuela de Ciencias de la Comunicación (ECC), de la Universidad Dr. José Matías Delgado (UJMD) en entornos virtuales. En este espacio de formación docente me ha permitido dilucidar que el aprendizaje inverso es la opción para todos.

¿Por qué la pedagogía inversa es una opción para todos? Porque permite desarrollar actividades de aprendizaje significativo y personalizado y que puede utilizarse para clases presenciales, virtuales y la modalidad híbrido que se aproxima a la formación universitaria: la semipresencialidad. En este curso comprendí que el aprendizaje invertido no se trata de videos exlusivamente, también hay otros recursos que se pueden utilizar para complementar lo asignado en el planteamiento didáctico a nivel cognitivo, procedimental y actitudinal. Entonces, esta nueva lógica permitirá convertir el aula en un espacio de participación y de construcción colectiva y eso es gracias al uso de las tecnologías educativas.

Y debemos comprender por tecnologías educativas como la solución de problemas en el campo de la educación mediante esta y que abarca diferentes dimensiones: alfabetización digital, enfoques educativos, aplicación de herramientas tecnológicas para la enseñanza y el aprendizaje; por consiguiente, las tecnologías en educación buscan mejorar la experiencia de aprendizaje para estar en sintonía con el mundo actual. Es necesario entender qué es el aula invertida o el Flipped classroom.

La pedagogía invertida permite que la clase se convierta en un espacio para realizar diversas actividades prácticas y en equipo, donde el docente ayuda a consolidar lo aprendido. Con este enfoque, los estudiantes aprenden a su ritmo y el docente puede personalizar el trabajo que realiza con cada uno de ellos, pues permite organizar las actividades en tres momentos: antes, durante y después de la clase.

La apuesta por un salón de clases invertido es clave para el rediseño y desarrollo curricular en las Universidades, ya no podemos seguir soñando que si aparece la vacuna de la COVID-19 todo volverá a ser como antes. Debemos ser conscientes que la nueva realidad que impuso la COVID-19 transformó las formas de comunicación para el acto de mediación pedagógica aplicando el uso de la tecnología. Google Classroom ya es una plataforma educativa que nos sintonizó, y ahora hay que saber usar la herramienta combinándola con otros recursos web que garanticen el aprendizaje de nuestros universitarios.

“La educación se está transformando, y cobran protagonismo metodologías activas como la clase invertida, el aprendizaje basado en proyectos o el aprendizaje cooperativo, así como el desarrollo de habilidades blandas como el trabajo en equipo, la resolución creativa de problemas o el liderazgo”, explica Gonzalo Romero, responsable de  Google for Educaction España a elpais.com. Por lo tanto, un objetivo a corto, medio y largo plazo que exige la participación de familias, escuelas, administraciones y compañías tecnológicas, de manera que se cuente no solo con los recursos materiales necesarios, sino también con los humanos, para saber cómo utilizarlos. 

Lo que está claro es que la pandemia aceleró la transformación digital en el sector educativo porque, aunque ya existía la tecnología desde antes, muchas unidades académicas de las IES salvadoreñas no las habían incorporado a su proyecto pedagógico por completo. Considero que la incorporación de metodologías online sigue siendo una asignatura pendiente de todas las carreras universitarias, pues es un error utilizar estas herramientas con las lógicas presenciales, debe haber una evolución por parte de todos los involucrados, desde lo académico hasta lo administrativo, una planificación que requiere diálogo para que la innovación educativa camine con pie derecho.

En el curso de TBOX, he aprendido a utilizar las siguientes herramientas:

  1. Trello: es una aplicación multidispositivo y multiplataforma que permite gestionar proyectos de forma sencilla y muy visual. Se integra además con muchas otras aplicaciones, entre ellas, las de Google dedicadas a la educación. Esta aplicación tiene su origen en el mundo empresarial y está basada en el método Kanban . Este método originalmente propone crear tareas (lo que se denominan “tarjetas” en Trello) para un proyecto y dividirlas en 3 etapas: «Por hacer», «Haciendo» y «Hecho; de esta manera es sencillo ubicar el estado en el que se encuentra cada tarea y las personas responsables. Por este motivo es una buena herramienta para el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP).
En este ejercicio de planteamiento didáctico, se especifica las actividades, materiales y evaluaciones a realizar para tener una visualización clara de cómo problematizar los contenidos para el uso del Aprendizaje Basado en Proyectos.

2. Wakelet: es una aplicación que permite crear colecciones de recursos en la web. Cuenta con opciones fáciles para curar el contenido y funciona muy bien en el enfoque de aula invertida, pues los estudiantes pueden utilizar los recursos de la colección de Wakelet para su previa preparación, durante la clase o después como una retroalimentación.

3. Edpuzzle: es una aplicación en línea que permite generar videos interactivos a un video existente. El material audiovisual puede ser obtenido desde la web o se puede cargar directamente desde nuestros archivos. Una vez elegido el video, este se puede adaptar a nuestras necesidades con tres acciones básicas: cortar las partes del video que solo nos interese, narrar con nuestra voz y agregar puntos interactivos dentro del video como notas con infografías, cuestionarios de opción múltiple y abiertas. Esta herramienta se puede vincular a Google Classroom.

4. Adobe spark: una aplicación en línea que ayuda a crear todo tipo de material multimedia como presentaciones, infografías, publicaciones para redes sociales y video. Su uso es fácil y todas sus opciones son sencillas de comprender y el proceso es bastante intuitivo.

Es necesario tener claridad del contenido que se va a producir para la clase.

Es obligación del profesorado en las IES buscar opciones de mejora a sus desarrollos curriculares para que la transición al entorno virtual, que ha sido desigual para todos los involucrados, sea más agradable y la innovación educativa sea la constante para ofrecer alternativas de aprendizaje que dejen significados en los ciudadanos que estamos formando y queremos formar de aquí en adelante.


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