“La Presidencia de la República no es para cualquiera.  Razonemos y cuidemos nuestro voto.  Y si usted no vota, no se queje, no se lamente y no proteste”

Imagen tomada con intenciones académicas y argumentativas de elección presidencial 2019.

Por Sandra de Barraza, directora de Proyección Social de la Universidad Dr. José Matías Delgado

El próximo domingo ejerceremos el derecho al sufragio para elegir al ciudadano que conducirá el Órgano Ejecutivo del 1 de junio de 2019 al 30 de mayo de 2024.  Los candidatos tienen historia, voluntad, formación y experiencia.  Atrás de cada uno, hay equipo, hay plataforma, hay oferta electoral y seguramente, hay compromisos.  Han generado expectativas.  Y la principal es la de enfrentar las opiniones generalizadas sobre el mal desempeño del Órgano Ejecutivo.  Claramente, las expresó un ciudadano al decir ante las cámaras: “no importa quien gane, nosotros siempre vamos a estar igual”.   Y semejante estado anímico parece generalizado.

Para ser Presidente de la República se requiere ser salvadoreño por nacimiento, del estado seglar, mayor de 30 años, de moralidad e instrucción notorias, estar en el ejercicio de sus derechos ciudadanos y haberlo estado durante seis años anteriores a la elección. Además, de estar afiliado a uno de los partidos legalmente reconocidos.  Estas son las exigencias constitucionales para un cargo que tiene 20 atribuciones.

El presidente del Órgano Ejecutivo cumple y hace cumplir la Constitución, las leyes y demás disposiciones legales. Tarea clave: desde la Presidencia deben aplicarse 250 o más leyes. Y una de las primeras se refiere al nombramiento de 13 ministros y 18 viceministros de Estado, al jefe de seguridad pública y el de inteligencia del Estado.  Y además, a 95 funcionarios para liderar un número similar de instituciones adscritas

El Presidente preside el Consejo de Ministro, que tiene ocho atribuciones constitucionales, entre las cuales están las de elaborar el Reglamento Interno del Órgano Ejecutivo y su propio Reglamento; elaborar el Plan General del Gobierno 2019-2024; y el proyecto de presupuesto de ingresos y egresos para el 2020.

El Presidente organiza, conduce y mantiene a la Policía Nacional Civil (PNC) para “el resguardo de la paz, la tranquilidad, el orden y la seguridad pública”. Siendo este un tema fundamental para la vida, la inversión y el desarrollo. De la presidencia depende la estrategia, el financiamiento, el número de efectivos necesarios y su administración y conducción. Y esto tiene que ver con otras instancias como la de Inteligencia de Estado, cuya organización y conducción también recae en el mandatario.

Del Presidente depende organizar y conducir la Fuerza Armada y establecer el número razonable de efectivos.  Durante las últimas dos gestiones, se ha distorsionado el mandato constitucional “la seguridad pública estará a cargo de la Policía Nacional Civil, que será un cuerpo profesional independiente de la Fuerza Armada y ajeno a toda actividad partidista”.  ¿Se recuperará el espíritu de la Constitución?  Del próximo presidente dependerá.

El Presidente dirige relaciones internacionales, celebra tratados y convenciones internacionales, los somete a ratificación de la Asamblea Legislativa y vigila su cumplimiento.  De él depende si nos aliamos con países amigos, democráticos y libres o si opta por dictaduras con planteamientos desfasados.  Su opción, afecta a 6.2 millones de habitantes y a los salvadoreños en el exterior. Y como establece el Reglamento Interno del Órgano Ejecutivo, “al presidente de la República, como máxima autoridad del Órgano Ejecutivo le corresponde dirigir, coordinar y controlar las acciones de las Secretarías de Estado y las dependencias de éstas, así como inspeccionar unas y otras”.  Asi… la Presidencia de la República no es para cualquiera.  Razonemos y cuidemos nuestro voto.  Y si usted no vota, no se queje, no se lamente y no proteste.