• El estadounidense Rami Malek le pone la voz, los dientes y los gestos a Freddie Mercury y provoca emociones, en dos horas, sobre la vida frenética e intensa del intérprete de «I want to break free«
  • La cinta navega por los rincones más oscuros de Mercury, incluyendo los pormenores de su sexualidad. Además, Bryan Singer, director, rinde tributo a la época dorada del rock
El actor Rami Malek da vida a Freddie Mercury Foto tomado de Agencias

Por Andrea García Juárez

Bohemian Rhapsody, el biopic de Queen, es la número uno en taquilla mundial. Con este éxito en las salas de cine, nadie puede con Freddie Mercury. Su figura,tanto en su plano artístico como vida íntima, no deja de seducir a los seguidores tras su muerte, en 1991. La película de Bryan Singer recaudó, en Estados Unidos, 50 millones de dólares. La cinta captura el imparable poder de la banda rockera liderada por el ingenioso británico. Las canciones «We are the champions«, «Well will rock you» y «Bohemian Rhapsody«, entre otras tantas, son los temas que se disfrutan en la gran pantalla.

Singer logró atrapar, en dos horas, la frenética vida Freddie Mercury. Para el actor estadounidense, Rami Malek, fue extenuante personificarlo. «Dios mío, esta puede ser la interpretación definitiva de mi carrera (…) Como actor, te enfrentas a la humanidad de una persona real, a su lucha por superar su vulnerabilidad. Durante el transcurso de la película el público entiende y descubre por qué canta como lo hace, qué significa la música para él y cómo la entiende. Sus canciones representan su dolor y su belleza como individuo», afirma el histrión, ante la publicación del periódico español ABC.es.

Malek dice que Mercury es un hombre valiente, descarado en el escenario, retraído y solitario. A lo largo de la trayectoria del artista, deja ver en sus entrevistas y actuaciones dos caras: un hombre a quien le costó comunicarse con el mundo y establecer su identidad sexual.

Ante esas presunciones, la crítica fue dura con la cinta de Bryan Singer. De acuerdo con la publicación hecha por el periódico estadounidense, The New York Times, el largometraje es es un pegoste de anécdotas insulsas sin estructura, en donde se pasan de largo la descripción de cómo fue que Freddie se encontró así mismo sobre el escenario y la dañina relación  con su personal manager Paul Prenter.

Mercury, recalcando a una estrella

La impresión que genera la producción es que uno ha visto al mismísimo Freddie Mercury. Hoy, veinticinco años después de su muerte, su legado perdura. Entonces uno se cuestiona: ¿Es capaz el cine de hacer justicia a los grandes personajes de la historia de la humanidad? Pues, se requiere de ingenio y estrategia encajar toda una vida en cuadros fotográficos.

La narrativa se centra en el ascenso de Queen desde finales de los años 70 y principio de los 80, culminando en el punto álgido, el concierto Live Aid de 1985 en el Estadio de Wembley,Inglaterra, considerado como el mejor espectáculo en todos los tiempos, según una encuesta que realizó la BBC.

A mi juicio, la selección del tema «Bohemian Rhapsody» es la metáfora que ilustra la vertiginosa vida de Mercury. La canción tiene una estructura única, sin estribillo y con seis partes diferenciales, en el que destaca una mezcla musical ingeniosa y eterna. La musicóloga Sheila Witeley sugirió que: «el título se basa fuertemente en la ideología del rock contemporáneo, el individualismo del mundo de los artistas bohemios, con lo de ‘rapsodia’ afirmando los románticos ideales del rock como arte».

Aquí una descomposición de uno de los mejores temas de Mercury

Introducción (0:00–0:48) – ¿Realidad o fantasía?

«El ritmo sigue la natural inflexión de las palabras, los coros en bloque sin ninguna melodía de fondo crean una ambigüedad subyacente, sostenida por el cambio armónico desde el si bemol a do, y los límites entre «the real life» y «just fantasy» están marcados por una cierta inestabilidad, como «caught in a landslide» (Whiteley, p.252)

Balada (0:49–2:35)- Letra con complejo de Edipo y connotación sexual

«Para muchos adolescentes que escuchen esta canción, estas frases pueden describir las sensaciones físicas del despertar sexual y las emociones conflictivas que lo acompañen. Si dicho despertar está orientado a la homosexualidad, será más grande la culpa y la necesidad de confesarlo» (Whiteley, p.252)

Solo de guitarra (2:36–3:02) – Enfrentar la realidad

Judith Peirano comentó que «el joven héroe, ya habiendo confesado su crimen a su madre, deja su casa para ‘enfrentar la verdad’ y luego se encuentra en el extraño mundo de la ópera italiana». Su viaje está representado por el solo de guitarra que da paso a los acordes del piano

Ópera (3:02–4:07) – El descenso del narrador al infierno

La letra hace referencia a Scaramouche, el fandango del acto III de Las bodas de Fígaro de Wolfgang Amadeus MozartGalileoFígaro Magnifico, refiriendose al Magnificat de Bach y Bismillah como personajes que luchan por el alma del muchacho. Peirano llama a la secuencia «una suerte de juicio y un rito de pasaje. Un coro acusa y el otro defiende, mientras que el héroe se presenta como inocente»

Rock (4:08–4:55) – Necesidad de abrazar la vida gay

Peirano escribe que tras el juicio en la parte operística, «el héroe se vuelve desafiante y sale victorioso de la ópera como un rebelde». La crítica Sheila Whiteley piensa que esta sección es una declaración de la necesidad de abrazar la vida homosexual, de dejar a Mary Austin para poder vivir con otro hombre y sentirse más libre.

Coda (4:55–5:55) – La autodefinición sexual

Según Judith Peirano, esta sección final añade «un nivel de resistencia al rock masculino». Esta resistencia se logra a través de «la instancia bohemia detrás de la identidad, que implica una pobre autodefinición (Anyway the wind blows