Si las ideas fuesen un producto, serían una de las cinco mercancías con mayor volumen de negocios en este mundo hiperconectado. La economía naranja, o economía creativa, transforma las ideas en productos, servicios o actividades que cambian nuestras vidas. Gracias a las Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones, los modelos de negocios están apostando por un mercado digital que les permite conectarse emocionalmente con sus públicos claves.

El término fue acuñado por el ensayista británico John Anthony Hopkins (2011), quien hace referencia a todo aquello que se genera a través de la creatividad y la inspiración de las personas. Va desde un juguete hasta la canción más escuchada en las emisoras radiales, pasando por los aspectos más científicos de la Investigación + Desarrollo. ¿Por qué naranja? El color está vinculado a los jóvenes y se le asocia a la cultura y a la creatividad, por lo que esta economía requiere de la colaboración y la especialidad, ingredientes exprimidos a través del intelecto.

La comunicación, al ser una ciencia holística y una práctica emergente de la maduración de sus campos de acción gracias a la modernización de la sociedad, debe sumarse a las industrias creativas y culturales. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los negocios naranjas generan el 6.1 por ciento de la economía mundial. En Latinoamérica emplean a 10 millones de personas, en su gran mayoría jóvenes, y generan ganancias por 177 millones de dólares anuales; por lo tanto, el reto y las oportunidades saltan a la vista.

Tenemos la creatividad naranja ya consolidada en escritores, músicos, histriones, cineastas y demás artífices. Hoy los comunicadores deben aprovechar las herramientas digitales y montar sus industrias creativas desde la publicidad, la comunicación organizacional, el periodismo y las distintas manifestaciones culturales.

Sostengo que la Academia debe experimentar en sus cátedras la formulación de proyectos que ayuden al desarrollo social y económico de El Salvador. Debemos pasar de una mentalidad mecánica a la mentalidad telemática, por lo que hay que trazar un nuevo mapa económico, desde las aulas, consolidando a la comunicación, no sólo como un agente socializador o creador de opinión, sino una alternativa para crear bonanza económica.

El equipo editorial de Tu Espacio te brinda un contenido naranja que te invita a sumarte a iniciativas que cambien la realidad salvadoreña. Los cambios pueden pequeños al principio, pero a largo plazo provocan grandes transformaciones. Esta es tu misión, mi querido lector: ser un creador de industrias naranja desde las ciencias de la comunicación.

Datos del columnista

Kevin Eduardo Salazar. Periodista y docente investigador a tiempo completo en la Escuela de Ciencias de la Comunicación. Fue estudiante en la Escuela de Jóvenes Talentos en Letras. Experiencia en el campo periodístico, comunicación institucional y organizacional.