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Segunda Piel: un cortometraje sobre las huellas del tiempo y los nuevos comienzos

Estudiantes de la Escuela de Ciencias de la Comunicación presentaron un cortometraje que entrelaza las historias de tres personajes para reflexionar sobre el paso del tiempo, las decisiones que marcan la vida y la posibilidad de reconstruirse.

Redacción | Manuel Ayala|Fotografía- Fernando Trinidad

La memoria, la identidad y las segundas oportunidades fueron los temas que guiaron la premier de Segunda Piel, un cortometraje realizado por estudiantes de noveno ciclo de la cátedra Proyecto Cultural Multimedia de la Escuela de Ciencias de la Comunicación, impartida por el licenciado Carlos Corado.

La producción audiovisual reúne las historias de Mateo, Isabella y Don Ernesto, tres personajes de distintas generaciones que enfrentan pérdidas, dudas y arrepentimientos mientras intentan encontrar sentido al tiempo que aún tienen por delante. A través de ellos, el equipo buscó transmitir un mensaje sobre la capacidad humana de reconstruirse incluso después de los errores, las pérdidas o los momentos de incertidumbre.

La presentación reunió a docentes, estudiantes, familiares e invitados especiales en el Salón de Convenciones del Palacio Tecleño. Antes de la proyección, los asistentes recorrieron una muestra fotográfica integrada por imágenes de familiares, amistades y personas significativas para los miembros del equipo realizador. La exposición retomó el concepto que acompañó la actividad: «Vivir el tiempo».

Una historia construida desde experiencias reales

Durante la apertura del evento, la estudiante Mariaeliza Sequeira, directora del cortometraje, compartió cómo una asignación académica terminó convirtiéndose en una experiencia profundamente significativa para quienes participaron en su realización.

Todos nosotros siempre tenemos el privilegio de tener una segunda oportunidad. Mientras exista voluntad, siempre podemos encontrar una nueva forma de vivir la vida”, expresó ante los asistentes.

Sequeira explicó que el equipo buscó construir una historia capaz de conectar con distintas generaciones mediante personajes que, aunque atraviesan etapas diferentes de la vida, comparten emociones universales como el miedo, la incertidumbre, el arrepentimiento y el deseo de volver a empezar.

El resultado fue una historia en la que las vidas de Mateo, Isabella y Don Ernesto terminan entrelazándose a través de experiencias marcadas por la pérdida, la reflexión y el aprendizaje. Mateo representa la impulsividad de la juventud y las consecuencias de las decisiones tomadas sin suficiente reflexión. Isabella encarna las dudas y presiones que acompañan el cierre de una etapa universitaria, mientras que Don Ernesto simboliza el peso de los años, los arrepentimientos y las conversaciones pendientes.

Aunque pertenecen a generaciones distintas, los tres personajes comparten una misma búsqueda: comprender qué hacer con el tiempo que aún les queda por vivir.

El significado detrás de “Segunda Piel”

La historia fue escrita por los estudiantes Helen Vásquez, William Ramírez y Mariaeliza Sequeira. Durante el conversatorio posterior a la proyección, Vásquez explicó que el nombre del cortometraje surge de una metáfora relacionada con las marcas que deja la vida.

Segunda Piel nace justamente de esas segundas oportunidades, pero también de la representación de la piel de las personas de la tercera edad y de las huellas que deja el pasado”, comentó.

La guionista señaló además que los personajes fueron construidos a partir de experiencias compartidas por los propios integrantes del equipo.

Hay parte de todos nosotros dentro de estos personajes. Creo que eso es lo que hace que Segunda Piel se sienta tan cercana y humana, porque no intenta crear personajes perfectos, sino personas reales, con dudas, heridas, frustraciones y deseos de cambiar”, añadió.

Según Vásquez, uno de los principales objetivos era que cualquier espectador pudiera encontrar algún punto de conexión con la historia, independientemente de su edad o etapa de vida.

El desafío de traducir emociones en imágenes

La propuesta visual desempeñó un papel fundamental en la construcción emocional del cortometraje. Xavier Velázquez, director de fotografía y editor de la producción, explicó que uno de los principales retos fue trasladar la sensibilidad del guion a un lenguaje audiovisual capaz de conectar con el público.

Ese fue uno de los mayores retos, el cómo conectar con el espectador para que sintiera la emoción que quería transmitir cada escena”, señaló.

El proceso de adaptación del guion a la pantalla implicó desafíos técnicos y creativos. Sin embargo, el equipo logró trasladar las ideas planteadas en el texto original mediante una planificación cuidadosa y un trabajo coordinado entre las áreas de dirección, producción y fotografía.

Durante el conversatorio, Velázquez también compartió una reflexión dirigida a los estudiantes interesados en la especialización de Comunicación y Cultura.

Mi mayor consejo es que se atrevan, experimenten y prueben. Este es el mejor momento para equivocarse una y mil veces. Además, sean críticos con su propio trabajo; cuando lo terminen, véanlo, analícenlo y juzguenlo, porque así se aprende aún más”, expresó.

Los estudiantes también reconocieron el acompañamiento brindado por el licenciado Carlos Corado durante todo el proceso de producción. De manera especial, destacan su asesoría en la etapa de posproducción, donde contribuyó a fortalecer el ritmo narrativo y la versión final presentada al público.

Cuando la ficción dialoga con la experiencia personal

Tras la proyección se desarrolló un conversatorio con parte del elenco, quienes compartieron las experiencias que vivieron durante la construcción de sus personajes.

Uno de los testimonios más emotivos fue el de Guillermo Ventura, actor que interpretó a Don Ernesto. Durante su intervención relató una experiencia personal en la que sobrevivió a un incidente en el mar tras perder momentáneamente la conciencia bajo el agua.

Verdaderamente para mí fue una segunda oportunidad”, expresó al relacionar aquella vivencia con el mensaje central del cortometraje.

Por su parte, Bryan Domínguez, encargado de interpretar a Mateo, describió el papel como uno de los mayores desafíos que ha enfrentado, ya que no tenía experiencia previa en actuación.

Mateo es un personaje que ni él mismo se comprende. Creo que muchas veces en la vida nos sentimos perdidos y esta historia nos permite reflexionar sobre eso. Al final todos somos como un cortometraje que va construyéndose escena por escena”, comentó.

Las intervenciones permitieron al público conocer la dimensión humana detrás de la producción y comprender cómo los actores encontraron elementos de sus propias experiencias dentro de los personajes.

Una reflexión más allá de la pantalla

Uno de los momentos más significativos de la noche fue la dinámica denominada Reconecta, diseñada por los estudiantes para transformar la reflexión en una experiencia personal.

Tras el conversatorio, los asistentes recibieron una hoja de papel y un lapicero para escribir un mensaje dirigido a una persona ausente, a alguien con quien mantuviera una conversación pendiente o incluso a una versión pasada de sí mismos.

Las participaciones espontáneas del público evidenciaron que el mensaje de Segunda Piel había trascendido la pantalla y logrado conectar con las experiencias personales de los asistentes.

El resultado de un proceso formativo

Para el licenciado Carlos Corado, la producción representa la integración de conocimientos adquiridos a lo largo de la carrera.

Este es el resultado de muchas materias que los estudiantes han cursado durante su formación. Han estudiado producción audiovisual, guión, fotografía y narrativa. El principal reto académico es comprender que la producción audiovisual no se hace para guardarla en una gaveta, sino para formar parte de una industria cultural que necesitamos fortalecer en nuestro país”, afirmó.

El docente destacó además que este tipo de proyectos permite desarrollar competencias fundamentales para el ejercicio profesional de la comunicación.

Producir audiovisuales implica trabajo en equipo, liderazgo, organización y resolución de conflictos. Todas esas son competencias que buscamos desarrollar a través de experiencias como esta”, añadió.

El equipo detrás de la producción

Segunda Piel fue dirigida por Mariaeliza Sequeira. El guion estuvo a cargo de Helen Vásquez, William Ramírez y la propia directora.

La producción fue coordinada por Paola Mejía, junto a Roxana Beltrán, Ivania Castillo y Celeste Barrientos.

El equipo de fotografía estuvo integrado por Xavier Velázquez, quien además realizó la edición del cortometraje, acompañado por Bethany Martell, Liseth Martínez, Marcos Cortez e Isaac Ayala.

El área de casting fue desarrollada por Fátima Rivera, Wendy Cuéllar y Gilberto Monterrosa.

El elenco de actores estuvo conformado por Guillermo Ventura como Don Ernesto, Bryan Domínguez como Mateo, Dana Amaya como Isabella, Melissa Peña como la licenciada Adriana, Salomón Rivera como el juez, Gilberto Monterrosa como Don Ernesto joven, Rodrigo Guardado como el hijo de Don Ernesto y Helen Vásquez como la esposa de Don Ernesto.La presentación del corto concluyó con palabras del licenciado Carlos Corado, quien agradeció el compromiso del equipo y destacó que la producción audiovisual puede convertirse en una herramienta para dialogar sobre las emociones, la memoria y las experiencias que unen a las personas. A través de una historia sensible y profundamente humana, Segunda Piel recordó a los asistentes que el tiempo avanza para todos, pero que siempre existe la posibilidad de escribir un nuevo capítulo.

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