
Redacción| Alejandra Blandón
La economía azul es un modelo de desarrollo que promueve el uso sostenible de los recursos marinos para generar crecimiento económico, crear empleo e impulsar la inclusión social. Mientras se protege y restaura la salud de los ecosistemas oceánicos.
Según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), este modelo implica el uso “consciente y racional de los recursos”, fomentando procesos productivos sostenibles que prevengan la contaminación y promuevan la protección de los ecosistemas naturales
Los principios de la economía azul

Para entender mejor de qué se trata y cómo funciona la economía azul, es necesario conocer los principios más importantes en los que se basa, inspirados en los ecosistemas naturales. Según Santander (2023), estos principios son:
·Consumir localmente: priorizar el consumo de productos y servicios provenientes de las comunidades cercanas, reduciendo la huella ecológica y fortaleciendo la economía local.
·Aprovechar todos los residuos: transformar los desechos en recursos útiles, minimizando el impacto ambiental y promoviendo un modelo circular en el uso de los bienes marinos y costeros.
·Producir y usar lo indispensable: apostar por la eficiencia, producir únicamente lo necesario y optimizar el uso de los recursos, evitando la sobreexplotación de los ecosistemas.

Este enfoque reconoce que los océanos y mares son fuentes vitales de alimentos, energía, biodiversidad y recreación pero ¿cómo se aplica este modelo en El Salvador? En el país, la economía azul se instrumenta actualmente a través de actividades clave como:
En la Bahía de Jiquilisco las comunidades costeras han demostrado cómo la Economía Azul puede aplicarse en la práctica. A través de la pesca artesanal sostenible, el ecoturismo comunitario y proyectos de educación ambiental, se ha logrado un modelo de aprovechamiento responsable de los recursos marinos que evita la sobreexplotación y, al mismo tiempo, genera ingresos locales.

Este enfoque responde directamente a los principios de la economía azul, como consumir localmente, aprovechar los residuos y producir solo lo indispensable (Santander, 2023).
El MARN y organizaciones internacionales como la World Wildlife Fund (WWF han documentado que este tipo de iniciativas contribuyen a mantener poblaciones saludables de especies marinas, lo que confirma que la Bahía de Jiquilisco no solo es un ecosistema vital para El Salvador, sino también un ejemplo vivo de cómo la Economía Azul respalda el equilibrio entre conservación ambiental y desarrollo económico.
La estrategia nacional “Surf City” no solo promueve playas salvadoreñas como destinos internacionales de surf, sino que también ha generado empleo, inversión en infraestructura y mayor conciencia ambiental entre turistas y emprendedores. Este proyecto refleja la filosofía de la economía azul al integrar el turismo con la conservación, demostrando que el desarrollo económico puede ir de la mano con el respeto por el entorno natural
La economía azul en El Salvador ya está en marcha, especialmente en los ámbitos de pesca artesanal y turismo costero. El reto ahora es consolidar estas prácticas, ampliarlas e integrarlas dentro de una política nacional que priorice la sostenibilidad, garantice protección ambiental y ofrezca prosperidad duradera a las comunidades.
Fuentes



+(503) 2278-1011 Ext 203