InicioBITÁCORAParticipante en taller de IA: “Siento que me quitaron una venda” 

Participante en taller de IA: “Siento que me quitaron una venda” 

Redacción por Anthony Campos

La ECC continúa acercando el conocimiento a distintos sectores de la sociedad a través de iniciativas que generan un impacto en la vida de las personas. En alianza con AFP Crecer, desarrolló el curso “La inteligencia artificial: una aliada para el adulto mayor”.

Para muchas personas, la jubilación representa el cierre de una etapa construida durante décadas de trabajo. Es un momento de cambios profundos en las rutinas, en las relaciones sociales y en la manera de ocupar el tiempo. Sin embargo, para un grupo de pensionados que participa en las actividades impulsadas por AFP Crecer junto a la Escuela de Ciencias de la Comunicación (ECC) de la Universidad Dr. José Matías Delgado, esta etapa también se ha convertido en una oportunidad para seguir aprendiendo, descubrir nuevas herramientas y mantenerse conectados con un mundo que avanza a gran velocidad.

A través del curso “La inteligencia artificial: una aliada para el adulto mayor”, los participantes tuvieron un acercamiento práctico a tecnologías que hace apenas unos años parecían lejanas o exclusivas para las nuevas generaciones.

Uno de los participantes es Julián Rivas Rivera. Al recordar cómo veía la tecnología antes de involucrarse en estas iniciativas, reconoce que existían muchas dudas e incluso cierta distancia frente a un entorno que parecía avanzar demasiado rápido. Sin embargo, al participar en los tres cursos que se han impartido fue descubriendo que estas herramientas podían ser útiles en su vida diaria.

Con el tiempo aprendió a utilizar recursos que hoy forman parte de sus actividades cotidianas, desde la búsqueda de información hasta el uso del correo electrónico y el manejo de documentos digitales. Más allá de las habilidades técnicas adquiridas, asegura que la experiencia le ha permitido mejorar su manera de comunicarse con otras personas y sentirse más seguro al interactuar con herramientas tecnológicas.

Aunque muchos de los familiares de Julián Rivas residen en el extranjero y pasa buena parte de su tiempo solo, él considera que estos aprendizajes le han ayudado a mantenerse conectado y a enfrentar con mayor confianza los cambios que trae consigo la vida moderna. Al hacer un balance de todo el proceso, resume su experiencia con una sonrisa: “Me siento feliz”. 

“Estoy seguro de que la inteligencia artificial es de gran ayuda, siento que me quitaron una venda”, destacó Julián.  

Carmen Rosario García, participó en tres talleres sobre inteligencia artificial.

Esa misma sensación de confianza es compartida por Carmen Rosario García, quien identifica un momento clave en todo este proceso: perder el miedo. Como ocurre con muchas personas adultas mayores, el principal desafío no fue aprender a utilizar una plataforma o recordar una función específica, sino atreverse a dar el primer paso. Para ella, la experiencia demostró que equivocarse forma parte natural del aprendizaje y que la tecnología puede convertirse en una aliada cuando se aborda sin temor. “Si uno no se equivoca, no va a aprender”.

Gracias a las herramientas que conoció durante el curso, ahora puede realizar tareas en menos tiempo, redactar documentos con mayor facilidad y obtener información sobre temas que antes requerían búsquedas más complejas. Incluso ha incorporado el uso de inteligencia artificial en su participación como directiva de una cooperativa.

Cuando Carmen se encuentra frente a conceptos o discusiones que desconoce, utiliza herramientas como ChatGPT para ampliar información y comprender mejor los temas que se están abordando.

“Agarro el teléfono, abro ChatGPT y le pongo lo que estoy escuchando. Él me va ampliando la información y así puedo participar”, explicó.

Para Carmen, el verdadero aprendizaje no consiste únicamente en dominar una herramienta tecnológica, sino en comprender que todavía existen muchas oportunidades para seguir creciendo. Por eso, cuando piensa en otros pensionados que aún dudan en participar en este tipo de programas, su recomendación es sencilla: perder el miedo y animarse a descubrir todo lo que aún pueden aprender.

Otra de las historias que refleja el impacto humano de estas iniciativas es la de Ana Yanira Berríos.

Ana Yanira Berríos es otra de las pensionadas que concluyó los talles sobre tecnología.

Hace algunos años, la vida de Ana cambió por completo. Tras jubilarse, tuvo que enfrentar una serie de pérdidas familiares que transformaron radicalmente su rutina. Primero falleció su hijo, luego su madre y posteriormente una de sus hermanas. Con el paso del tiempo terminó viviendo sola en una casa que durante años había estado llena de familia y actividad.

La transición fue difícil. Después de una vida laboral activa y rodeada de personas, encontrarse sola representó un desafío emocional. Sin embargo, decidió buscar espacios donde pudiera mantenerse ocupada, conocer gente y construir nuevas experiencias.

Así fue como comenzó a participar en las actividades del Club de Pensionados de AFP Crecer.

La inteligencia artificial llegó a formar parte de esa nueva etapa de aprendizaje continuo. Aunque reconoce que algunas veces la tecnología presenta desafíos especialmente cuando debe seguir clases desde el celular y los botones parecen demasiado pequeños, valora profundamente la oportunidad de seguir actualizándose.

Para ella, el mayor logro no está únicamente en aprender nuevas herramientas digitales. Está en demostrar, tanto a sí misma como a quienes la rodean, que la jubilación no significa quedarse atrás. “Siempre hago lo posible por no estar en pausa, por seguir actualizándome”, expresa.

Cuando Ana habla de todo lo que ha vivido durante los cursos sobre inteligencia artificial, utiliza una frase que resume perfectamente su experiencia: “Me siento realizada”.

Las historias de Julián, Carmen y Ana son diferentes entre sí, pero comparten un elemento en común. Ninguno de ellos llegó al programa buscando convertirse en experto en inteligencia artificial. Lo que encontraron fue algo mucho más valioso, una oportunidad para mantenerse activos, fortalecer su independencia, ampliar sus conocimientos y descubrir que el aprendizaje continúa siendo una herramienta poderosa para construir bienestar.

Iniciativas como esta reflejan además el compromiso de la Escuela de Ciencias de la Comunicación con la generación de conocimiento que trasciende las aulas y contribuye directamente al bienestar de la sociedad. A través de la participación de sus docentes en espacios de formación para pensionados, la Escuela reafirma su papel como un agente de transformación social.

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