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La ECC apuesta por el pensamiento crítico a través del estado del arte y la IA

Imagen creada con IA

Redacción|Karen Dimas

En la Escuela de Ciencias de la Comunicación (ECC), la investigación académica continúa adaptándose a las nuevas dinámicas tecnológicas y educativas. Uno de los procesos investigativos que actualmente está siendo implementado en distintas cátedras es el estado del arte, una herramienta investigativa que permite a los estudiantes analizar, comparar y comprender diferentes posturas teóricas sobre un tema específico.

Este proceso investigativo está siendo aplicado por el maestro Ricardo Chacón en las cátedras Ética y Legislación para Entornos Digitales, de la carrera de Innovación y Transformación Digital (ITD), y Cultura Corporativa, de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Aunque se imparten en materias de carreras distintas, ambas asignaturas convergen en un mismo propósito: fortalecer las capacidades investigativas y el pensamiento crítico de los estudiantes.

El proceso de construcción del estado del arte ha permitido que los estudiantes se acerquen a la investigación de manera más analítica y organizada. A través de esta metodología, desarrollan habilidades de búsqueda, selección y análisis de información académica, además de aprender a identificar diversas perspectivas sobre problemáticas actuales. Esta experiencia ha beneficiado tanto a quienes inician su formación universitaria como a quienes cursan ciclos superiores. 

En el caso de los estudiantes de la cátedra Ética y Legislación para Entornos Digitales (ITD), el trabajo se centra en dilemas éticos vinculados a los entornos digitales, abordando temas como el uso de la inteligencia artificial en el sistema judicial y los procesos de modernización asociados a la Industria 4.0 en El Salvador. Cada investigación busca que comprendan cómo se construye el conocimiento académico a partir de diversas fuentes y enfoques, mientras analizan el impacto social y ético de estas tecnologías. 

El máster Ricardo Chacón explicó que el estado del arte no consiste únicamente en recopilar información, sino en desarrollar un análisis profundo y estructurado de diferentes investigaciones sobre un mismo tema. Según detalló, este proceso permite que los estudiantes comprendan cómo se construye el conocimiento científico a partir de publicaciones previas y procesos de análisis rigurosos. “El Estado del Arte les permite investigar un tema de manera ordenada y descubrir qué se ha publicado anteriormente sobre ese problema, para luego construir un trabajo más sólido y fundamentado”, expresó el docente.

Para llevar a cabo este proceso investigativo, los estudiantes trabajan con la metodología PRISMA, una herramienta que les permite organizar, filtrar y depurar la información académica proveniente de diversas bases de datos científicas. Tal como se explicó en clase, este método contribuye a asegurar mayor rigor y transparencia en la selección de fuentes, y su propósito central es que los estudiantes aprendan a justificar cada una de sus decisiones metodológicas y comprendan que el análisis académico implica mucho más que recopilar información. Así lo destacó Ricardo Chacón. 

La experiencia también ha significado un reto para quienes apenas inician su formación universitaria. Gerardo Mejía, estudiante de primer ciclo en la cátedra Ética y Legislación para Entornos Digitales, de ITD, comentó que al inicio el proceso fue confuso, ya que estaba más familiarizado con realizar ensayos y no conocía la metodología del estado del arte. Sin embargo, destacó que conforme avanzó en el trabajo logró comprender mejor el proceso investigativo y aprender a utilizar la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo, especialmente para organizar ideas y sintetizar información.

“Lo más interesante fue aprender a utilizar la inteligencia artificial de manera adecuada, no solo como un motor de búsqueda, sino como una herramienta que necesita supervisión humana para obtener resultados realmente útiles y contextualizados”, expresó Mejía. 

Por su parte, Benjamín Rodríguez estudiante de primer ciclo en la cátedra Ética y Legislación para Entornos Digitales, de ITD, señaló que uno de los aspectos más importantes de la metodología ha sido aprender a cuestionar la información obtenida mediante inteligencia artificial. “Aquí nos enseñan que no basta solo copiar y pegar. La idea es comprender la información o saber si realmente sirve”, expresó el estudiante, quien además investiga el uso de sistemas de IA dentro del ámbito judicial.

Rodríguez también explicó que una de las partes más complejas del trabajo ha sido seleccionar correctamente las fuentes de información y comprender a profundidad el tema investigado. “Escribir en un documento es fácil, pero si no se entiende el porqué de lo que se está escribiendo, entonces se pierde el sentido del estado del arte”, comentó.

Además, el desarrollo de estos trabajos ha incorporado herramientas de inteligencia artificial como apoyo en los procesos de investigación. Sin embargo, uno de los aspectos que más se destaca dentro de este proceso es el uso ético y responsable de estas tecnologías, más allá de reemplazar el análisis humano, la inteligencia artificial funciona como una herramienta complementaria que ayuda a organizar ideas, afinar redacciones y fortalecer procesos investigativos.

“La inteligencia artificial la trabajamos como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del pensamiento humano”, señaló Chacón. Asimismo, agregó que el objetivo es que los estudiantes desarrollen pensamiento crítico y aprendan a verificar la información obtenida mediante estas plataformas, “el estudiante debe dirigir el proceso y no dejar que la máquina piense por él”, añadió.

En la cátedra de Cultura Corporativa, estudiantes de décimo ciclo también han implementado este proceso investigativo en trabajos relacionados con transformación digital y dinámicas organizacionales. Mariana Salazar, estudiante de décimo ciclo de Ciencias de la Comunicación, investiga cómo el teletrabajo ha transformado la cultura organizacional.

«La estudiante señaló que uno de sus principales aprendizajes fue comprender que un estado del arte va mucho más allá de resumir artículos académicos, pues implica identificar coincidencias, diferencias, tensiones y vacíos de investigación dentro del tema. Además, destacó que este proceso le permitió desarrollar una visión más crítica sobre el impacto humano de la transformación digital en las empresas, al analizar autores con mayor profundidad, comparar posturas y detectar vacíos teóricos, fortaleciendo así sus capacidades analíticas y de investigación, afirmó Salazar.» 

La implementación de este proceso investigativo refleja cómo la Escuela de Ciencias de la Comunicación continúa incorporando nuevas formas de enseñanza e investigación adaptadas a los desafíos tecnológicos actuales.

A través del estado del arte, los estudiantes no solo fortalecen sus capacidades académicas, sino que también desarrollan pensamiento crítico, habilidades de análisis y una comprensión más profunda de las problemáticas contemporáneas.

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