
Redacción|Katherine Montes Fotografía: Equipo SerHumano.
El consumo moderno dejó de responder únicamente a necesidades reales. Hoy, comprar se ha convertido en una respuesta emocional, una forma de aliviar la ansiedad, el estrés o el vacío existencial. Este fue el eje central del primer episodio del podcast Ser Humano, producido por estudiantes de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Dr. José Matías Delgado, que abrió su quinta temporada con una reflexión crítica sobre el modelo económico actual y sus consecuencias sociales y ambientales.
En una sociedad marcada por la inmediatez, la hiperconectividad y la constante exposición a ideales de éxito y bienestar, el consumo ha dejado de ser únicamente una respuesta a necesidades básicas. Hoy, comprar también es, para muchos, una forma de gestionar emociones. Ansiedad, frustración, vacío existencial o incluso aburrimiento encuentran un alivio momentáneo en la adquisición de bienes y servicios. Sin embargo, este fenómeno no es casual: responde a una lógica profundamente arraigada en el modelo económico contemporáneo.
La insatisfacción como motor del sistema
Durante el episodio, los conductores Bryan Domínguez y María José Bonilla plantearon una idea contundente: el sistema económico moderno necesita que las personas permanezcan insatisfechas para seguir funcionando.
Según Domínguez “El sistema económico moderno funciona con una regla sencilla: la satisfacción del cliente debe durar lo suficiente para que quiera comprar otra vez. Si estuviéramos realmente satisfechos, el mercado entraría en pánico”.
Por su parte, María José Bonilla profundizó en el papel de la publicidad dentro de esta lógica. “La publicidad ya no vende objetos, sino promesas de identidad: éxito, belleza, pertenencia y seguridad. Bajo esta dinámica, el consumo deja de ser una necesidad y se convierte en una herramienta para gestionar emociones incómodas como la tristeza, el estrés o la ansiedad”, advirtió, al señalar que este mecanismo mantiene viva la maquinaria económica al convertir el deseo y no la necesidad en su verdadero combustible.
Diversos especialistas coinciden en que el sistema actual no solo satisface necesidades, sino que las crea. A través de estrategias de marketing, narrativas aspiracionales y una cultura digital centrada en la comparación constante, se fomenta una sensación de insuficiencia permanente. Nunca es suficiente. Siempre hay algo nuevo que adquirir, una versión mejorada que promete, aunque rara vez cumple una mayor felicidad.
Este ciclo de insatisfacción sostenida genera lo que algunos analistas denominan “economía de la ansiedad”: un modelo que se alimenta de emociones inestables para sostener niveles elevados de consumo. Las plataformas digitales, las redes sociales y la publicidad segmentada juegan un papel clave en este proceso, al reforzar constantemente la idea de que el bienestar está a un clic o a una compra de distancia.
Sobre este punto, Ser Humano hizo un sondeo de opinión con la pregunta ¿Alguna vez has comprado algo para sentirte mejor? las respuestas dejaron en evidencia que muchas veces se compra por “estar triste”, comprar por presión social o encajar en un grupo social, productos que al final se consideran no necesarios o por impulso.
“El costo invisible del consumo irracional representa un peligro para la salud mental y una crisis actual para un planeta al límite”
Pero el impacto de este modelo trasciende lo emocional. En el ámbito de la salud mental, se observa un aumento en los niveles de estrés, ansiedad y depresión asociados a la presión por cumplir estándares de vida muchas veces inalcanzables. La satisfacción que produce el consumo es efímera, lo que obliga a repetir el ciclo de compra para recuperar esa sensación de bienestar, generando dependencia y frustración.
El costo ambiental del consumismo
A nivel ambiental, las consecuencias son igualmente alarmantes. El consumo desmedido impulsa la sobreproducción, el uso intensivo de recursos naturales y la generación masiva de residuos. Desde la industria de la moda rápida hasta la obsolescencia programada en dispositivos electrónicos, el planeta paga el precio de una economía diseñada para no detenerse. La huella ecológica de este modelo se traduce en contaminación, pérdida de biodiversidad y crisis climática.
Según información del pódcast, El Salvador no está aislado frente al problema de desechos por el consumo irresponsable. Según comentó Bryan: “El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales señala que el país genera miles de toneladas de residuos sólidos diariamente. Y de los cuales, una gran parte no se reciclan“.
Frente a este panorama, surgen voces que promueven alternativas más sostenibles y conscientes. El consumo responsable, la economía circular y la educación ambiental se posicionan como respuestas necesarias ante un sistema que, de no replantearse, compromete tanto el bienestar humano como el equilibrio del entorno.
Esta reflexión es el punto de partida del primer episodio del podcast “Ser Humano”, conducido en esta ocasión por Bryan Domínguez y María José Bonilla, un espacio que busca abrir el diálogo sobre nuestra relación con el consumo y el medio ambiente. A través de análisis, testimonios y propuestas, el programa invita a cuestionar los hábitos cotidianos y a construir una mirada más crítica y consciente frente a un modelo que, aunque normalizado, merece ser revisado.
No te pierdas el estreno de esta quinta temporada, disponible todos los jueves en Spotify.
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