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Transparencia y ética: CCK señala que el uso de IA será decisivo para la credibilidad corporativa

Redacción|Anthony Campos

Bajo el título “Inteligencia Artificial, Confianza y Reputación Corporativa”, la última ponencia de esta edición reunió a la agencia Comunicación Corporativa Ketchum, responsable del estudio regional que sirvió como base para la discusión. La representante de la agencia, Alejandra García, Senior Advisor en CCK, compartió los resultados de una investigación realizada en siete países de Centroamérica y el Caribe, incluido El Salvador con participación de profesionales con perfiles técnicos y universitarios.

En esta investigación se examina cómo las empresas de la región están incorporando la inteligencia artificial en sus procesos y qué impacto tiene esta adopción en la confianza pública y en la reputación corporativa. El estudio identifica retos, riesgos y oportunidades: desde la aceleración tecnológica que promete mayor eficiencia hasta los dilemas éticos que surgen cuando la IA incide en la toma de decisiones. Sobre este punto, la ponente enfatizó que “la transparencia en el uso responsable de la IA y el propósito empresarial son hoy factores decisivos para generar confianza y fortalecer la reputación en entornos digitales”.

A partir del estudio, García explicó cómo la inteligencia artificial ha dejado de ser marginal para instalarse de forma permanente en la rutina laboral. Dos de cada tres personas utilizan inteligencia artificial de forma frecuente, ya sea todos los días o varias veces por semana. Esto demuestra que la IA ya no es tecnología del futuro, sino una herramienta presente en el trabajo cotidiano, afirmó.

El estudio reveló también que, en el contexto salvadoreño, la adopción avanza impulsada por el deseo de innovar. La curiosidad destaca como la emoción predominante hacia esta tecnología, lo que confirma una apertura al aprendizaje y a la experimentación. Sin embargo, este entusiasmo convive con percepciones más críticas: desconfianza, miedo y ansiedad siguen presentes, especialmente en entornos donde su implementación aún no es del todo clara.

Los resultados muestran además que herramientas como ChatGPT consolidan a la IA como soporte funcional para optimizar tareas, mejorar la productividad y automatizar procesos. Pero el uso extendido no equivale a mayor confianza. La mayoría de los encuestados mantiene una postura neutral o crítica, especialmente cuando no se explica con claridad cómo se utiliza la tecnología, señaló García.

La ponente subrayó también el amplio consenso sobre la necesidad de regulación: El 85 % de las personas considera que el uso empresarial de la IA debe estar regulado. No se rechaza la tecnología, pero sí se exige que su aplicación sea ética, justa y responsable. Entre las principales preocupaciones mencionó el riesgo de pérdida de empleos, decisiones automatizadas injustas y el manejo indebido de datos personales.

Durante el diálogo, la docente Marcela Montalvo subrayó la relevancia del criterio humano: Muchas compañías usan IA para acelerar procesos como informes o mejorar la redacción, pero si la IA realiza ese trabajo, nuestra labor será validar esos informes y garantizar que no tengan errores. Nuestra capacidad profesional asegurará que lo que se entrega a los clientes sea digno, afirmó.

Las intervenciones estudiantiles ampliaron el debate. Me preocupa que la inteligencia artificial pueda generar dependencia y disminuir el esfuerzo en los procesos creativos y de análisis, expresó el estudiante Melvin Artiga, apuntando a los riesgos de delegar demasiado en estas herramientas. A su comentario, García respondió destacando la importancia de preservar el juicio propio: La IA debe ser una herramienta, no un sustituto del pensamiento crítico”.

La ponente añadió que el proceso creativo sigue teniendo un origen humano: Los insumos iniciales siempre vienen de uno mismo. Primero es importante generar ideas propias y luego acudir a la IA como apoyo, evaluando qué propuestas se alinean con el enfoque original.

Con esta ponencia concluyeron los tres días de actividades desarrolladas el 16, 17 y 18 de febrero que dieron forma a la primera edición de los ECI Days. Este espacio académico continuará fortaleciéndose con nuevas ediciones, donde estudiantes y docentes podrán ampliar su visión y dialogar con especialistas de diversas áreas. Lo aprendido en estos tres días es solo el comienzo de un proyecto que seguirá impulsando la curiosidad, el pensamiento crítico y el crecimiento profesional de la comunidad ECC.

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