
Redacción y fotografía | Anthony Campos
Una producción estudiantil que mezcla investigación, arte y testimonios para replantear la mirada hacia la tinta como parte de la identidad cultural salvadoreña.
El miércoles 26 de noviembre se estrenó “Lienzo en la piel”, un documental académico que se adentra en la cultura del tatuaje en El Salvador y en los estigmas que aún lo rodean, especialmente bajo el contexto del régimen de excepción. La obra invita a reflexionar sobre la identidad, la libertad de expresión corporal y la necesidad de comprender el tatuaje desde una perspectiva más humana y cultural.
La producción nació en la cátedra de Proyecto Cultural Audiovisual, dirigida por el Mtro. Carlos Eduardo Corado López, quien acompañó al estudiantado durante todo el proceso creativo. Al estreno también asistieron las asignaturas de Producción Audiovisual Publicitaria (Licda. Pamela Díaz), Seminario de Investigación en Comunicación (Mtro. Kevin Salazar), Proyecto Cultural Impreso (Licda. Martha Cecilia García) y Gestión y Ejecución de Campañas Publicitarias (Lic. Dennis Marquina Morataya), fortaleciendo el intercambio académico entre proyectos.
Una problemática personal convertida en documental
La dirección estuvo a cargo del estudiante Roger Gutiérrez, quien explica que la idea surgió de una inquietud cercana al equipo.
“Era justo lo que buscábamos: una problemática real que ha afectado a muchos salvadoreños. El tatuaje es un arte que representa ideas, experiencias, creatividad e identidad”, comentó.
Sobre la relevancia del tema, Gutiérrez subrayó la urgencia de desmontar prejuicios históricos, “Es hora de romper con ese pensamiento de que llevar tinta es sinónimo de rebeldía o delincuencia. Alguien tenía que hablar del tema y dejar de discriminar a un grupo social tan diverso”.
La investigación del equipo abarcó historia, discriminación, ámbitos laborales y comparativos internacionales. “Aplicamos observación para ver cómo reaccionan las personas ante alguien tatuado… eso nos permitió entender distintas perspectivas”, añadió.
Tatuarse como un acto humano y memoria permanente
El guión fue elaborado por Melvin Artiga y Rubén Anaya. Artiga reflexiona sobre el impulso humano detrás de marcar la piel:
“Los humanos buscamos la eternidad. Antes se pintaban cavernas; hoy algunos dibujan y otros se tatúan. Queremos registrar nuestros recuerdos”.
Para él, el documental también pretende cuestionar miedos heredados, “Nos fascinan los dogmas y nos encanta temer. Pero ¿y si pensamos? ¿y si cuestionamos? Queremos que este mensaje entre en la retórica del país y contribuya a romper ese tabú”.
La mirada visual detrás del rodaje
El director de fotografía Roberto Mayorga, junto a los camarógrafos Jorge Pania y Rebeca Alonzo, lideró la construcción visual del documental. Relata que la experiencia fue transformadora, “Jamás había filmado un documental. Es interesante crear un storyboard mental sin conocer el lugar hasta el momento de grabar. Allí aparecen detalles inesperados que te permiten contar más historias”.
Mayorga recuerda una escena clave, “En el primer día de grabación encontramos libros de personajes animados. No estaban en el guión, pero revelaban su mundo, sus colores, sus historias. Son esos detalles los que enriquecen lo que no estaba escrito”.
Un ejercicio académico para pensar y dialogar
Para el Mtro. Corado López, la producción es un ejemplo claro del valor formativo del trabajo colectivo. “La producción visual exige equipo. Si somos individualistas, esta no es nuestra área. Por eso discutimos cada frase del guión, su estructura, los mensajes y las emociones que buscamos generar”.
El docente recalca que el objetivo no es convencer, sino abrir perspectivas, “La intención no es decir si está bien o mal, sino mostrar puntos de vista y recordarnos que debemos respetarnos como seres humanos que compartimos un mismo espacio”.
Una invitación a ver la piel como narrativa cultural
Más que un producto audiovisual, “Lienzo en la piel” se convierte en un espacio para dialogar sobre identidad, libertad y los cambios socioculturales que vive la juventud salvadoreña. Con un enfoque profundamente humano, la obra propone romper estigmas y reconocer el tatuaje como un lenguaje personal cargado de historias.“Solo quien se atreve a mirar más allá de los prejuicios descubre la verdad detrás de la tinta: cada lienzo en la piel cuenta una historia humana que merece ser escuchada”.