
Escrito por: Camila González
Según un informe del noticiero Swissinfo en 2024, “14,195 migrantes de El Salvador fueron repatriados, muchos de los cuales habían pasado varios años en el extranjero, perdiendo vínculos con su país natal”. Al llegar a El Salvador, los deportados se encuentran con un contexto hostil y adverso. Muchos de ellos no cuentan con una red de apoyo que los ayude a reinsertarse en la sociedad, lo que los expone a múltiples dificultades. Entre los principales obstáculos que enfrentan están la falta de empleo, el difícil acceso a servicios de salud y la discriminación social que los margina aún más.
Uno de los principales retos que enfrentan los deportados al regresar es la búsqueda de empleo. En muchos casos, han pasado años o incluso décadas fuera del país, lo que significa que no tienen experiencia laboral en El Salvador ni contactos que faciliten su inserción en el mercado laboral. Según un informe de la Organización de Migración y Seguridad Social en América, un alto porcentaje de los deportados termina trabajando en la economía informal, en condiciones precarias y sin acceso a seguridad social.
Además, aquellos que crecieron en Estados Unidos o que pasaron la mayor parte de su vida en el extranjero enfrentan barreras lingüísticas y culturales que dificultan aún más su adaptación. En algunos casos, ni siquiera dominan el español, lo que limita sus oportunidades de empleo y dificulta la comunicación con sus comunidades.
El retorno forzado a un entorno que muchos consideran hostil también tiene repercusiones en la salud de los deportados. Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en 2017, una gran cantidad de migrantes retornados presentan problemas de salud mental como ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático debido a las experiencias vividas durante su migración, su deportación y las condiciones a las que se enfrentan al regresar.
La falta de acceso a servicios médicos adecuados agrava aún más esta situación. A pesar de que algunas organizaciones ofrecen asistencia psicológica y atención médica básica, la mayoría de los deportados no logra acceder a estos programas debido a la limitada cobertura y a la falta de información sobre su disponibilidad.
Más allá de los problemas económicos y de salud, los deportados también enfrentan el rechazo de la sociedad salvadoreña. En muchas comunidades, ser deportado es visto como un estigma, lo que dificulta aún más su integración. A menudo, las personas asocian la deportación con la delincuencia o el fracaso, lo que genera desconfianza y discriminación hacia quienes han sido repatriados.
A pesar de los esfuerzos de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales como la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), ACNUR, el Instituto Salvadoreño del Migrante (INSAMI) y Cristosal, la cobertura de los programas de apoyo sigue siendo insuficiente para atender la gran demanda de ayuda.
En un video compartido en la plataforma de TikTok en 2025, Carlos de la Mora se expresa sobre el aumento de las deportaciones, describiéndolo como un fenómeno en el que «van a empezar a arrojar a las personas, dejando atrás a sus familias, a sus niños en la escuela». Añade con firmeza: «No todo se justifica sólo porque se esté cumpliendo con una labor, al final hay un Dios».
La problemática de las deportaciones en El Salvador no puede ser abordada únicamente desde un enfoque asistencialista. Es necesario un esfuerzo conjunto entre el gobierno, las organizaciones internacionales y la sociedad civil para crear programas de reintegración efectivos que incluyan acceso a empleo digno, atención psicológica y social, y campañas de sensibilización para reducir la discriminación.
Asimismo, es fundamental que se trabaje en la prevención de la migración forzada, abordando las causas estructurales que obligan a miles de salvadoreños a dejar su país en busca de mejores oportunidades. Mientras estas condiciones no cambien, la problemática de las deportaciones y sus impactos seguirá siendo un desafío para El Salvador y para los miles de migrantes que se ven obligados a regresar.
Referencias bibliográficas
https://nortedecentroamerica.iom.int/es/news/la-depresion-tambien-afecta-las-personas-migrantes